Italia no tiene candidatos a la presidencia

italiaEl próximo jueves comenzará en el Parlamento la que se prevé una tensa y difícil elección del presidente de la República italiana, por lo que los partidos están intensificando sus contactos en el intento de encontrar al candidato, llamado a resolver la complicada situación política que atraviesa el país.

Las fuerzas políticas no han conseguido por el momento ponerse de acuerdo para intentar resolver la parálisis derivada de los resultados de las elecciones del 24 y 25 de febrero, y aunque aseguran que trabajan para llegar a un acuerdo sobre la jefatura del Estado la solución queda aún lejos.

El líder del centroizquierda, Pier Luigi Bersani, quien a pesar de ganar las elecciones no puede formar Gobierno pues no cuenta con la mayoría absoluta en el Senado, afirmó que quiere que se respete la Constitución, que establece que el jefe de Estado «representa la unidad nacional».

Al igual que el expresidente del Gobierno y líder del partido Pueblo de la Libertad (PDL), Silvio Berlusconi, quien se ha demostrado dispuesto incluso a apoyar a un nombre «del centroizquierda» si se cuenta con ellos para la formación de un Gobierno.

La aspiración de algunos políticos de intentar que el nuevo presidente de la República sea elegido tras la primera votación, en la que se necesitan dos tercios de los votantes, para dar una señal de responsabilidad y unidad al país, es casi imposible.

El presidente de la República es elegido en una sesión conjunta del Parlamento, 315 senadores y 630 diputados, más 58 delegados regionales, en total 1.007 electores.

En las primeras tres votaciones es necesaria la mayoría de dos tercios (671 votos), mientras que a partir de la cuarta se pasa a una mayoría absoluta (504).

De los once presidentes que ha tenido Italia muchos han sido elegidos en el primer turno como Carlo Azeglio Ciampi, pero Napolitano fue elegido al cuarto escrutinio y para Giovanni Leone (1971) se necesitaron 23 votaciones.

Según la prensa italiana, Bersani está elaborando una lista de nombres que presentará a Berlusconi en una nueva reunión que ambos celebrarán mañana.

Pero más allá de las declaraciones de fachada, la situación es mucho más complicada y todos los nombres que van surgiendo para sustituir a Giorgio Napolitano van recibiendo los vetos de una u otra formación.

Por ello desde hace varios días reina un total silencio sobre los posibles aspirantes para evitar que sus nombres «se quemen», pues en Italia se recuerda el aforismo del siete veces presidente del Gobierno Giulio Andreotti, quien antes de cada elección del jefe de Estado afirmaba con sorna: «quien entra papa (en el cónclave) sale cardenal».

Este podría ser el caso del dos veces presidente del Gobierno y expresidente de la Comisión Europea, Romano Prodi, un candidato que gustaba incluso al Movimiento 5 Estrellas pero que ya ha sido vetado por Berlusconi e incluso por algunos miembros del centroizquierda.

«Con Prodi como presidente del Gobierno, mejor que nos vayamos al extranjero», afirmó Berlusconi este sábado durante un mitin en Bari (sur).

Otras candidaturas del centroizquierda como las del también ex primer ministro Giuliano Amato; el expresidente del Senado, Franco Marini; o la senadora Anna Finocchiaro ponen los pelos de punta al «Movimiento 5 Estrellas».

Pero también el alcalde de Florencia, Matteo Renzi, al que todos apuntan como el próximo líder del centroizquierda italiano pone el grito en el cielo cuando se le nombran estos candidatos «símbolos de la vieja política» que hay que mandar «al desguace».

«No, nos os digo quien sería mi candidato, pues lo quemaría inmediatamente», aseguró Renzi ayer en una entrevista televisiva confirmando la lógica de las últimas horas.

Al centroizquierda de Bersani le faltarían sólo una decena de votos para elegir en la cuarta votación (cuando se requiere sólo la mayoría absoluta) a su candidato, ya que le bastaría el apoyo de la formación de Mario Monti o del Movimiento 5 Estrellas.

Sin embargo esta posibilidad crearía aún más crispación entre las fuerzas políticas, ya que el próximo Jefe del Estado tendrá qué decidir qué hacer para poner fin a la parálisis política que Napolitano no ha conseguido desbloquear ante la inmovilidad de los partidos y la imposibilidad de convocar elecciones ya que estaba al final de su mandato.

Tras su elección, es seguro que volverá a abrir una nueva ronda de consultas en el intento de buscar un Gobierno, pero si fracasa de nuevo la opción será disolver el Parlamento y convocar elecciones, que, como tienen que pasar 45 días, se podría votar ya a finales de junio o en julio.

globovision.com

 

 

Related Posts

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *