Juan 13: Amando a quien no lo merece

amandosinmerecer

Todo este capítulo se desarrolla alrededor de una mesa de cenar, con Jesús y los doce discípulos. Jesús sabía que “había llegado Su hora”, por eso quiso pasar Sus últimos momentos bien cerca de Sus discípulos para dejarles lecciones preciosas. Juan resalta que el Señor “los amó hasta el fin”.

Si las parejas tan solo captaran y practicaran ese tipo de amor, el amor que ama hasta el fin…No se divorciarían. No disputarían ni rasgarían los corazones de sus compañeros ni de sus hijos con actitudes egoístas.

Amar hasta el fin. Qué concepto extraño para mucha gente. La mayoría ama con límites. Ama hasta que el dinero se acaba, mientras que la “química” dure, o hasta que aparezca otra persona más interesante.

Miremos también a quién Jesús amó hasta el fin. Uno que Lo traicionó y Lo vendió por treinta monedas. Otro que dudó de Su resurrección. Otros que se peleaban por el título del más importante. Hombres que a veces Lo irritaban al punto de hacer que dijera: “¿Hasta cuándo los aguantaré?”

A pesar de todo eso, Él los amó hasta el fin. Él les dio una lección inolvidable de ese tipo de amor, lavándoles los pies. “Yo les doy este nuevo mandamiento. Ámense los unos a los otros. Así como Yo los amé, ámense también los unos a los otros.”

Ese tipo de amor no tiene nada que ver con sentimentalismo, con buenas maneras rellenas de hipocresía, ni con palabras dulces con la intención de impresionar. El amor que Jesús espera de nosotros aquí es el amor marcado por servir a otra persona, considerarla más que nosotros mismos, aunque no lo sea.

Honestamente, ¿cuántas decimos practicar ese amor? ¿Cuántas veces queremos hacer cualquier cosa menos servir a esa persona molesta, mezquina, que nos irrita como una piedra en el zapato? ¿Cuántas veces nos consideramos mayores y más importantes que los demás?

Jesús no solo nos da ese nuevo mandamiento, sino que también afirma que practicarlo es la señal de que realmente somos Sus discípulos.

¿Imposible de cumplir?

Solamente quien ya conoce y recibió el amor de Dios personalmente, puede ofrecer ese tipo de amor a la esposa, al marido, a los amigos y a los enemigos. ¿Cómo no darle un poco a quien no lo merece, si yo sin merecerlo recibí tanto?

Sepa cómo participar del propósito de Juan

Obispo Renato Cardoso

Related Posts

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *