La fe atrevida

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Cuando Abraham tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció y le dijo: “Era Abram de edad de noventa y nueve años, cuando le apareció el Señor y le dijo: Yo soy el Dios Todopoderoso; anda delante de mí y sé perfecto.”, (Génesis 17:1). ¿Qué significa andar en la presencia de Dios? Creemos que si descubrimos el secreto de cómo andar en la presencia de Dios, seremos perfectos.

¿Pero qué tipo de perfección será esa? ¡El modelo a seguir es el mismo Señor Jesús! El ejemplo que nuestro Señor dejó para Sus seguidores fue andar en la presencia de Su Padre. Él estaba físicamente en la tierra, pero espiritualmente vivía otra dimensión de vida.

¡Sus pensamientos estaban continuamente fijos en las cosas de lo alto! ¿No es ese exactamente el consejo del Espíritu Santo para Sus seguidores, cuando dijo: “Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”, (Colosenses 3:2)? Vivir pensando en las cosas de lo alto es vivir en el nivel de la fe sobrenatural. Creemos que ese es el secreto de vivir en la presencia de Dios.

¡Mientras nuestros pensamientos estén fijos en las cosas de acá abajo, nunca tendremos la visión de la voluntad de quien vive allá arriba! ¡Esa es la razón del fracaso de la mayoría de los cristianos! Viven una esperanza de la vida eterna, sin embargo, no tienen ni idea de la promesa del Señor Jesús que dice: “…yo he venido para que tengan vida, y para que la tengan en abundancia.”, (Juan 10:10).

El Señor Jesús ocupaba Sus pensamientos con cosas superiores. Está claro que Él dormía, comía, lloraba y estaba sujeto a las circunstancias del nivel natural y humano. Pero vivía también en la dimensión de la fe sobrenatural, por encima de las condiciones naturales.

Estaba en este mundo, pero tenía conciencia de que no era de aquí. Para poder ejecutar Su poder, muchas veces ignoraba el contexto natural y ministraba el poder sobrenatural de la fe, poder de quien vive en el nivel de los pensamientos de lo alto.

Por eso Su poder humano era ilimitado. ¡Los milagros que realizaba no sucedieron por que era Dios- Hombre! Si realizaba algún milagro, por menor que fuera, por su poder divino, entonces no nos serviría de ejemplo a ser imitado. En su humanidad lograba vivir en el nivel de la fe sobrenatural, esto es, en la presencia de Dios Padre.

¿Por qué muchos cristianos afirman ser llenos del mismo Espíritu del Señor, y han fracasado al andar con Dios? ¡La verdad es que su mente y su corazón no están completamente ocupados con los pensamientos de Dios! La mayor parte del tiempo están ocupados con los pensamientos de este mundo. Dedican mucho tiempo a la televisión, radio, revistas, diarios y libros que tratan solo asuntos de este mundo, y la mayoría de las veces, totalmente contrarias a la voluntad de Dios.

Por la falta de temas sanos, entonces nacen asuntos anémicos, chismes, críticas, calumnias y difamaciones. ¿Qué puede quien se alimenta del “lavado” de este mundo, esperar de su propia fe cuando surgen los problemas? ¡Nada!

¡Mientras su mente y corazón estuvieren desligados de los pensamientos de Dios, también la fe estará desligada del poder sobrenatural! Es por eso que vienen los dolores, las dudas, los miedos, las preocupaciones y como consecuencia los fracasos.

Andar en la presencia de Dios es vivir en el plano de la fe sobrenatural, ¡en la esfera de la certeza absoluta! Es vivir como Jesús vivió y enseñó, diciendo: “Por tanto os digo: No os afanéis por vuestra vida, qué habéis de comer o qué habéis de beber; ni por vuestro cuerpo, qué habéis de vestir. ¿No es la vida más que el alimento, y el cuerpo más que el vestido? Mirad las aves del cielo, que no siembran, ni siegan, ni recogen en graneros; y vuestro Padre celestial las alimenta. ¿No valéis vosotros mucho más que ellas? ¿Y quién de vosotros podrá, por mucho que se afane, añadir a su estatura un codo? Y por el vestido, ¿por qué os afanáis? Considerad los lirios del campo, cómo crecen: no trabajan ni hilan; pero os digo, que ni aun Salomón con toda su gloria se vistió así como uno de ellos. Y si la hierba del campo que hoy es, y mañana se echa en el horno, Dios la viste así, ¿no hará mucho más a vosotros, hombres de poca fe? No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles (que viven con la fe natural o los incrédulos) buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas. Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas. Así que, no os afanéis por el día de mañana, porque el día de mañana traerá su afán. Basta a cada día su propio mal.”, (Mateo 6:25-34).

¡Andar en la presencia de Dios y ser perfecto es andar en la dimensión de la fe y de la vida en que el Señor Jesús anduvo! El Espíritu Santo aconseja lo siguiente: “Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios. Poned la mira en las cosas de arriba, no en las de la tierra.”, (Colosenses 3:1-2).

Si usted lector, quiere tener una prueba de eso, basta quedarse una semana sin ver televisión, sin oir radio, sin leer cualquier cosa que no hable de las cosas de lo alto, ¡va a constatar por sí mismo, una pureza de fe sobrenatural y vida en comunión con Dios! Durante esos días va realmente a vivir por la fe y descubrir cuán atrevida ella es delante del diablo y todo su infierno.

 

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