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La Iglesia Universal atiende, todos los días, millones de casos de personas que llegan desesperadas, en búsqueda de auxilio espiritual, con sus vidas destruidas, sin dirección ni buenas perspectivas de cambio. Al conversar con los pastores sobre esto, el líder de la IURD, el obispo Edir Macedo, decidió meditar sobre el tema: pensó en que todos se conmueven por la compasión delante de las historias de los que van al altar solicitando ayuda.

“Yo me pregunté: ¿Qué es lo que haría el Señor Jesús si estuviese en mi lugar? Obviamente, Él no daría simplemente una limosna. El problema es que no siempre las personas que sufren están dispuestas a usar la fe y prefieren recibir limosnas.” Pero, recordando un versículo bíblico, en Mateo 8:16, sobre la cantidad de personas que buscaba a Jesús: “…cuando llegó la noche, trajeron a Él muchos endemoniados; y con la palabra echó fuera a los demonios, y sanó a todos los enfermos…”, el obispo percibió que las personas que buscaban a Dios tenían problemas, y que, en su búsqueda, necesariamente, manifestaban su fe.

Para él, esa es la condición fundamental para que suceda el milagro de la transformación de vidas: “En todas las situaciones, hubo una manifestación de fe. Jesús dijo: ´Tu fe te salvó´. Quiere decirque quien salvó a la persona no fue propiamente Jesús, sino la fe de quien necesitaba la salvación. Claro que hubo una interferencia Divina, porque cuando la persona manifiesta su fe, Dios oye y atiende.”

El líder de la IURD observa que el Señor Jesús curaba solamente con la Palabra. “Él dio esa misma Palabra de autoridad a Sus discípulos. Es la obligación de Sus seguidores hacer lo mismo para los que llegan hasta ellos sufriendo y darles la Palabra que va al encuentro de sus necesidades.”

La Iglesia Universal utiliza esta autoridad concedida por Dios a través de la Palabra para estimular la fe. “Usted que está afligido, desesperado, no sabe más qué hacer, manifieste su fe. Esta se encuentra dentro suyo”. Obvio que su fe debe estar adormecida y, por eso, usted vive sufriendo”, dice el obispo.

Y agrega: “Nosotros, de la Universal, ministramos la liberación por la fe. Claro que las personas que vienen hasta nosotros necesitan creer que Dios hará lo que Él prometió que haría. Esto se llama fe inteligente. Cuando usted agarra la Biblia y lee, en Salmos 50:15, Su promesa: “E invócame en el día de la angustia; te libraré, y tú Me honrarás”, percibe que no existe otra alternativa para ayudar a las personas, sino por medio de la fe. Es necesario estimular la fe, enseñar y orientar a través de la Palabra de Dios.”

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