¿La fe realmente puede curar?

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Investigadores de la Facultad de Medicina de la USP (FMUSP) afirmaron: intervenciones espirituales y religiosas pueden ser benéficas en el tratamiento de diversas enfermedades. La conclusión vino después de que el grupo, dirigido por Juliane Gonçalves, master en psiquiatría, analice décadas de literatura científica.

Para el estudio, se evaluaron preliminarmente 5 mil artículos nacionales e internacionales, en inglés, portugués y español. De esos trabajos, se eligieron 39 basados en la calidad metodológica y en el tipo de tratamiento espiritual o religioso al cual el paciente fue sometido. Se aceptaron casos de quien utilizó meditación, oraciones, servicios en las capillas de los hospitales, actividades en diversas iglesias y servicios pastorales, por ejemplo.

El resultado afirma: a lo largo de los años se presentaron evidencias sobre la importancia de la ayuda espiritual y religiosa en el tratamiento de enfermedades, ya sean físicas o mentales.

Buscar la cura

Aquel que conoce la Biblia sabe que el resultado de la investigación no es una novedad. En diversos pasajes, la Palabra de Dios muestra cura físicas y psicológicas de quien cree. Incluso, es importante resaltar que, en todos los casos, el enfermo no cree solamente, sino que también lucha por su cura. Como sucedió con el paralítico en Capernaum, que, al no poder llegar a Jesús por la puerta de la casa en la que Él estaba, lo subieron al techo y por allí lo bajaron.

Viendo la fe de aquel hombre, y para que todos sepan que el Hijo de Dios tiene el poder sobre toda la tierra, el milagro fue realizado. Los pecados del paralítico fueron perdonados y el hombre pudo caminar.

La fe cura, pero hay que luchar por eso

rukia-360x240Rukia Rose luchó. En su país, Uganda, en África, los hombres pueden tener más de una esposa. Siendo la segunda esposa de su marido, sufría mucho. Más por ser portadora del virus HIV y al ver que la hija tenía la misma enfermedad.

El jefe de la familia no dejaba que falte nada material a la familia, pero la poligamia le molestaba a Rukia, que buscó ayuda en la Universal, tanto para librarse de la enfermedad como del peso de compartir el esposo con otra mujer.

“Viniendo a la Universal, recibí muchas enseñanzas y decidí cambiar mi vida. Dejé a mi marido (que no quiso abandonar la poligamia), sin importarme que era rico”, cuenta ella.

En esa época, se estaba realizando en la Iglesia la campaña en favor de la construcción del Templo de Salomón (en San Pablo, Brasil). Rukia no dudó en participar. Incluso, el sacrificio de ella era más que económico. Ella le entregó su vida a Dios. “Le dije a Dios, el dinero no es un problema para mí. Ahora es el turno de sacrificar mi vida.”

La entrega de Rukia fue completa. Ella pasó a orar incesantemente, pidiendo por la intersección de Dios en su vida. Y así sucedió.

“Poco tiempo después me hice una revisación médica y descubrí que mi hija y yo estábamos libres de aquella enfermedad, considerada incurable por la medicina. Ahora estoy libre y feliz”, concluye ella.

 

 

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