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¿Ya vio a alguien corriendo tras el viento?
¡Imagine una infinidad de cucarachas tontas!
Y sí. Así camina la humanidad.

Todos, en una búsqueda frenética, han colocado toda su fuerza en la conquista de la felicidad.
Los fuertes atropellando a los débiles para poseerla más rápidamente.

La mayoría pobre, dejándose llevar por el viento de la “suerte”, dice: quién sabe un día mi vida cambia, y va yendo de esperanza en esperanza.

Los enfermos buscan la felicidad en la cura física. Para ellos la salud es lo más importante.

Otros creen que la felicidad está en la realización profesional. Para ellos el dinero es el alma de la felicidad.

Y para los solitarios y frustrados en el amor, la felicidad está en encontrar su otra mitad. Por eso se rinden a las aventuras amorosas como un juego de lotería. Prueban suerte en el amor para ser felices.

Sin embargo, todos, sin excepción, se pierden en sus búsquedas. Cuanto más se revuelven en las búsquedas, más se hunden en la arena movediza de este mundo, al punto de cuestionar la existencia de la felicidad, como hacen los ateos respecto a la existencia de Dios.

Si existe la felicidad, entonces ¿dónde y cómo alcanzarla? ¿Quién me puede responder? Preguntan los infelices…

Para alcanzar la felicidad, antes es necesario tomar posesión de la vida. Los muertos no tienen derecho a la felicidad. Mientras la persona esté espiritualmente muerta en sus delitos y pecados, ¿cómo alcanzar la felicidad? Imposible.

Primero ella necesita resucitar, y, para eso, tiene que buscar al Autor de la vida.

El Señor Jesús dijo:
“Yo soy la resurrección y la vida. Quien cree en Mí, aunque esté muerto, vivirá.” Juan 11:25

Creer en el sentido de entregarse de cuerpo, alma y espíritu. A partir de esa entrega incondicional, ella recibe vida. Y entonces, tendrá el derecho a la felicidad soñada.

Quien sea suficientemente humilde para someterse y temerle, heredará riquezas, y honra y vida. Proverbios 22:4

O sea: será feliz en la Tierra.

El Ayuno de 21 días de Daniel es la gran oportunidad para los literalmente infelices. Son 21 días para aislarse de toda información secular en televisión, radio, internet, revistas, diarios, deportes, entretenimientos, en fin, ayuno audiovisual total.

Será hecha una limpieza en el corazón y en la mente de todo el equipaje inútil que ofrece este mundo, reservándonos apenas a las informaciones relativas a la Palabra de Dios, la Biblia Sagrada.

En el transcurso de este ayuno, el Espíritu de Dios será derramado conforme Su promesa en Joel 2:13-19.

Dios, en la Persona del Espíritu Santo, abra el entendimiento de todos los que creen.

** Del Blog del Obispo Macedo

 

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