La lección de las moscas

lecheCierta vez dos moscas cayeron en una taza de leche. La primera era fuerte y valiente y nado hasta el borde. Como la superficie era muy lisa y sus alas estaban mojadas no pudo escapar. Creyendo que no había salida, la mosca se desanimo, paro de intentar y se fue al fondo.

Su compañera de infortunio, a pesar de no ser tan fuerte, era tenaz y continuo luchando. Al rato, con tanta agitación, la leche alrededor suyo se fue transformando en manteca a la cual se subió y pudo salir.

Durante años, oí esta primera parte de la historia como elogio y perseverancia, que sin duda, es un hábito que nos lleva al éxito, sin embargo…

Tiempo después, la mosca tenaz cayo nuevamente en una taza llena, esta vez, de agua. Como pensó que ya conocía la solución, comenzó a debatirse. Otra mosca que pasaba por allí se colocó en el borde de la taza y le grito: “Hay una pajita allí, nada hasta ella y sube.” La mosca respondió: “Ya se como resolver este problema.” Y continuo debatiéndose hasta que, agotada, se fue al fondo.

¿Cuántos de nosotros, basados en experiencias pasadas, dejamos de notar el cambio de ambiente y nos quedamos esforzándonos para alcanzar los resultados esperados, hasta que nos ahogamos en nuestra propia falta de visión? Hacemos esto, cuando no conseguimos oír aquello que, sólo quien está fuera de nuestra situación logra ver.

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