La modernidad de la vida y la baja vitamina D

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Muchas cosas son inevitables y hoy vemos algunas alteraciones en nuestro cuerpo debido a innumerables cambios de hábitos que somos obligados a hacer. Por la modernización de nuestras vidas y carreras, la vida se resume muchas veces, de la casa al trabajo, del trabajo a la escuela, universidad, iglesia o casa. Muchos son los que ni tiempo para una caminata al aire libre tienen y la opción es la máquina de ejercicios en la sala . Pero, no hace mucho, las personas trabajaban más al aire libre, los niños jugaban en la calle (raridad en nuestros días ¿verdad?) y así tenían una mayor exposición a la gran fuente natural de vitamina D: el sol.

La vitamina D es súper importante y esencial para el equilibrio de diferentes órganos y funciones del organismo. Responsable por regular la absorción de calcio y fósforo, ella mantiene el cerebro funcionando perfectamente, y aún fortifica a los huesos, dientes y músculos – incluso el corazón. Es importante en la prevención de osteoporosis y también puede estar relacionada a la expectativa de vida.

Siendo la luz solar la principal fuente de vitamina D, nuestra vida “puertas adentro” nos priva de adquirirla naturalmente. Claro que la exposición al sol no puede ser exagerada por los daños que los rayos solares pueden traer a la piel, diez minutitos al día son suficientes. Una simple caminata al aire libre ya nos haría muy bien, teniendo en cuenta que es necesario tener alguna parte de la piel al sol (brazos y piernas) para una mejor absorción.

Pesquisas relatan que la deficiencia de vitamina D en Brasil, por ejemplo, ocurre en:

▪ 60% en los adolescentes;
▪ Entre 40% y 58% en adultos jóvenes;
▪ Entre 42% y 83% en los ancianos.

Hoy, existen suplementos alimenticios para compensar la falta de vitamina D en el organismo. ¡Pero nada de auto medicarse! Antes de intentar los suplementos, busque a su médico. En un simple análisis de sangre usted podrá saber su nivel de vitamina D, pídalo en su próximo chequeo. Las tasas que varían de 30 a 74ng/ml son consideradas normales.

Mientras tanto, apueste en una dieta rica en pescados grasosos de agua fría y profunda (como el atún y el salmón), en los hongos comestibles, en la mantequilla, yema de huevo e hígado. Y claro, un poquito de sol si usted puede.

Ahora usted ya sabe la razón de tener una sensación tan buena cuando toma un rico solcito… ¡Sol con moderación trae salud!

Hasta la próxima.

Fuente: blogs.universal.org/cristianecardoso/es/

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