La mujer sabia valora a su marido

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Los abogados entrevistados afirman que las parejas simplemente se distanciaron, al punto de perder la alegría de estar juntos, sentirse “presos” en la relación y, en consecuencia, herirse mutuamente. Y las parejas no están dispuestas a seguir adelante con matrimonios infelices.

Descubra cuáles son las cinco actitudes de una mujer que pueden arruinar un matrimonio:

1.- Ser perezosa. Queda claro que el buen funcionamiento del hogar es responsabilidad tanto del hombre como de la mujer, pero la Biblia dice, en Proverbios 31:27, que la buena esposa “Ella vigila la marcha de su casa, y no come el pan de la ociosidad.”, (tomado de La Biblia de las Américas, Copyright © 1986, 1995, 1997 by The Lockman Foundation). Es bueno seguir este consejo.

2.- Imponer su voluntad. Nadie logra vivir junto a una mujer intransigente. La “mandona” que no escucha los consejos de nadie y menosprecia la opinión de su compañero, tiende a hacerlo infeliz. Subestimar las ideas de su marido es minar su confianza, lo que se traduce en minar la relación. Por eso, el apóstol Pablo orienta: “Someteos unos a otros en el temor de Dios.”, (Efesios 5:21).

3.- Quejarse en exceso. Un estudio de la Universidad de Stanford reveló que 30 minutos diarios de quejas, sea haciendo o escuchando, pueden dañar el cerebro, dificultando la resolución de problemas, alterando la función cognitiva y perjudicando la memoria. Si eso sucede con media hora al día, imagínese estando casado con una “quejosa” serial…

4.- Ser vanidosa. Varios versículos bíblicos resaltan que la belleza interior es más importante que la exterior. Uno de ellos está especialmente dirigido a las mujeres casadas: “Vuestro atavío no sea el externo de peinados ostentosos, de adornos de oro o de vestidos lujosos, sino el interno, el del corazón, en el incorruptible ornato de un espíritu afable y apacible, que es de grande estima delante de Dios.”, (1 Pedro 3:3-4).

Es necesario conocer el límite en la búsqueda de la belleza estética. Muchas son capaces de sufrir, dejar de comer, de dormir y gastar un montón de dinero buscando la “perfección”. Si se sacrifican a sí mismas, con seguridad sacrificarán también a su esposo y a su matrimonio.

5.- No creer. Se dice que detrás de todo gran hombre hay una gran mujer. Sara acompañó a Abraham, Rebeca inspiró e incentivó a Isaac, María fue virtuosa y nunca dejó de creer en José. En los tres casos, las esposas creyeron y fortalecieron a sus compañeros, aun cuando la situación era difícil.

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