La primera impresión

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¿Cuál es la primera cosa que miras en una mujer? ¿Sus actitudes? ¿La forma de hablar? ¿De caminar? Probablemente, si piensas bien, la primera cosa que miras en una mujer es el modo como se viste, es decir, su cabello, sus ropas, su maquillaje y demás accesorios. Parece perezoso pensar de esa forma, ¿pero no es eso lo que normalmente sucede? Además, antes de que se pueda realmente conocer a alguien, ¡es imposible observar cualquier otra cosa! Ahora, yo pregunto: ¿cuál es la primera impresión que tú has dado a las personas?

Si alguien dijera que la belleza verdadera se encuentra en tu interior, está absolutamente en lo cierto. Siendo así, ¡la belleza interior debe transparentarse en tu exterior! Cuando te amas, cuidas de tu cuerpo y de tu apariencia. Eso no tiene nada que ver con vanidad -que es un modo equivocado de lidiar contigo misma, yendo al extremo y cuidando más de la apariencia que cualquier otra cosa en la vida-. La vanidad es mala, pero el amor propio, es decir, el cuidado de estar bella para tu marido o para ti misma, ¡es tu belleza interior mostrándose en tu interior!

Muchas mujeres de Dios pierden la oportunidad de conquistar al hombre de sus sueños porque piensan que no es importante cuidar la apariencia. Están siempre tan ocupadas con el trabajo o con otras cosas de la vida que no les sobra tiempo para hacerse un maquillaje o usar una ropa especial cada día. Piensa conmigo: ¿qué pensará él si tu exterior no refleja tu belleza interior? Él aún no te conoce para que le gustes por lo que eres. ¿Cómo esperas que él guste de ti? ¿Por una fe ciega? ¡Vamos a usar la fe inteligente!

Muchas personas permiten que sus maridos se distraigan viendo a bellas mujeres porque piensan que, después del casamiento, ¡la apariencia física ya no es importante! Con esa actitud, le están abriendo el camino a la infidelidad del marido. Casarse es sólo el primer paso; permanecer casada es la tarea más difícil y también la más importante -la cual muchas personas en este mundo no han conseguido realizar-. Sin embargo, ¡es después del casamiento que tu apariencia debe ser aún mejor! Si miramos a bellas mujeres, ¡imagina a los hombres! Tu marido tiene que pensar así: “¿por qué voy a querer un Falcon si tengo un Mercedes en casa?” ¿Entendió?

¿Te estás poniendo más grande? ¡No dejes que la edad esconda tu belleza! Así como la edad aumenta, permite que tu belleza también aumente. No hay necesidad de cirugía plástica, basta con un poco de creatividad y coraje para invertir en tu apariencia. Sólo parecerás más grande si quieres y aunque las arrugas aparezcan, no debes dejarlas que afecten tu apariencia.

La apariencia es la primera impresión -¡y es la que queda! Entonces, ¿por qué no cuidarla e incluso mejorarla? Es una buena manera de permitir que las personas vean tu interior -tu detallismo en la elección y combinación de los accesorios, tu personalidad divertida y amorosa en los colores vivos de tu ropa, tu sentido de autoestima en la pollera que usas, tu juventud de espíritu en la ropa moderna que vistes, tu espíritu aventurero en los peinados modernos, tu buen gusto en el maquillaje, etcétera. Reserva un tiempo para mejorar tu apariencia y verás como tu marido tendrá ojos solamente para ti. ¡Tus hijos van a admirarte, tus amigas imitarán tu estilo y las que no te conocen se quedarán imaginando qué es lo que tienes de tan especial!

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