¿La súpermujer existe?

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Casa, hijos, vida profesional, matrimonio. Parece una ecuación sin equilibrio. Muchas cosas para realizar en 24 horas y deberes diferentes.

El hecho es que las mujeres del nuevo siglo necesitan aprender solo una cosa para no vivir estresadas: no hay manera de ser perfecta en todo. Exactamente. La mujer tiene que  entender que no logrará hacer todo sin errores o en el momento justo. Es necesario admitir que no es omnipresente ni omnipotente.

Pero no es solo la mujer la que no logrará ser perfecta, eso también vale para los hombres, ya que perfecto solo existe Uno: el Señor Jesús. No obstante, como fue ella quien experimentó esa gran transformación de la sociedad -al conquistar también su espacio profesional- teniendo que sumar responsabilidad a la auto exigencia, muchas veces es inevitable.

Pero ¿por qué sucede eso? Porque la mujer estaba acostumbrada a las tareas básicas del mundo femenino – que, digamos de paso, ya es mucho -, como cuidar la casa, los hijos y estar lista  para cuando el marido llegue del trabajo. Ella sabía cómo hacer eso de la mejor forma posible, ya lograba administrar su tiempo. Entonces, la exigencia de ser perfecta también fue automática en la vida profesional.

Claro que no es imposible realizar todas esas tareas mezcladas, en un sólo día, sin embargo, la exigencia de no tener equivocaciones hace que la mujer quede estresada y desequilibrada, y eso puede llegar a expresarlo en la relación con sus hijos, marido y compañeros de trabajo.

Entonces, el secreto para lograr hacer todo es entender que algo puede salir de su control, por mejor que sea la organización personal o por más emocionalmente equilibrada que sea  la mujer.

Pero esa falta de control podría ser el lado bueno de la súper mujer, súper madre y de la súper profesional. Eso es porque no se sentirá exigida por sí misma y logrará hacer todo de una forma más calma e, incluso, alegre.

Entonces si usted es una mujer que se exige ser una heroína, sepa que no es posible. Entienda que hay tiempo para todo, y que no hay problema en equivocarnos, después de todo, usted es un ser humano como cualquier otro.

Ningún siervo puede servir a dos señores, porque odiará al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.”

 

 

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