La Última Puerta

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Lea hasta el final y entenderá por qué la Universal incomoda tanto a las tinieblas.

A veces es necesario que suceda algo grave para que nos despertemos.
Todos los días el diablo se ha llevado vidas, y a veces nos preocupamos demasiado por nuestros «problemas».

Hoy, a la mañana, oí gritos dentro de la iglesia. Pensé que era alguien haciendo disturbios. Cuando abro la puerta del salón, me encuentro con un hombre sangrando de una forma como nunca antes había visto. Clamando, gritando, llorando… en fin, suplicando por su vida.

Él había sido baleado en el rostro y perdía mucha sangre. No sé el motivo. Quizás un robo, quizá por drogas.

Su clamor era solo un: «Sé que voy a morir, ¡pero no me dejes ir al infierno!»

En ese momento creo que una película pasó por su mente, con todos sus errores y todo lo malo que hizo. A pesar de la situación, no lo pensé dos veces y enseguida le pregunté: «¿Aceptas a Jesús?» Él aceptó. ¡Amén por eso!

Si va a escapar de esta, no lo sé, pero nuestra parte fue hecha. Y sí, creo que si se va, va con Jesús.

Esto sucedió alrededor de las 7 de la mañana. No había ninguna otra iglesia abierta en Tupanciretã (RS). En pleno domingo, absolutamente nadie en la calle, un desierto.

Ahora pregunto: ¿Y si la Universal hubiera estado cerrada, adónde hubiera ido su alma?

A los que estos últimos días criticaron a la Universal, les pregunto: ¿Realmente le hemos hecho mal a la sociedad? ¿Acaso los engañadores realmente se preocuparían por las personas adictas?

Y a todos los que se dicen de la fe: ¿Usted se ha preocupado por las personas como debería?

El infierno jamás se satisface.

Pastor Ariel Seitenfus

Fuente: bispomacedo.com.br

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