En Apocalipsis están las cartas a las siete iglesias, cada uno de nosotros estamos representados en una de esas iglesias. De las siete, solo dos fueron aprobadas, y una de ellas fue la iglesia de Esmirna. En Apocalipsis 2:9 el Ángel les dice a los cristianos de Esmirna:

“Yo conozco tu tribulación …”
A veces la persona se siente atribulada, está pasando por luchas y problemas. Los cristianos de esa época estaban pasando por toda clase de problemas.

“… y tu pobreza (pero tú eres rico) …”
¡Vea qué interesante! Ellos tenían necesidades físicas, materiales, económicas, pero eran ricos espiritualmente. Humanamente hablando, Esmirna era una iglesia atribulada y pobre en lo material, llena de problemas, pero Jesús vio que era rica. La riqueza espiritual es la riqueza del alma, es así como Dios considera la riqueza de un cristiano. Usted conquista bienes materiales, se casa, tiene buena salud, pero eso no define que usted sea de Dios.

¿Cuántos un día estuvieron aquí y daban testimonio de haber conquistado riquezas materiales, pero, cuando vivieron tribulaciones, cambiaron lo eterno por lo de este mundo? ¿Dónde estaba el problema de esas personas? Estaban vacías de las cosas de Dios.

Cuando la persona está bien con Dios y llena del Espíritu Santo, ningún problema de afuera puede vencerla, sea el que sea, porque está llena del poder de Dios y no Lo cambia por nada ni por nadie. Hay personas en la iglesia que siguen al hombre, que están en la carne y, si no está el pastor al que siguen, se van, pierden el interés en los miércoles, en los domingos, dejan de tener placer en las cosas de Dios. Por eso, cuando pasan por un problema, se desesperan. Cuando el nivel espiritual está alto, la persona entiende las cosas de Dios y vence a todo, ¡nada la derrota!

No hay cómo cambiar la Palabra de Dios, todo lo que dice se va a cumplir, la persona que tiene la mirada en el Cielo, en lo espiritual, puede pasar por tribulaciones, por injusticias, el diablo puede hacer de todo contra ella, pero la Palabra de Dios se cumple en su vida. Puede entristecerse, llorar, pero el problema no la deja postrada al punto de abandonar la fe, porque se renueva en el Señor. El Espíritu que hay adentro de ella le enseña cómo resolver esa situación, su preocupación no es por los problemas sino por mantener su alma salva y por agradar al Señor Jesús.

Yo me imagino que el Cielo debe ser muy glorioso, el diablo ya estuvo allí y lo sabe, ¡por eso no quiere que usted llegue!

“El que tiene oído, oiga lo que el Espíritu dice a las iglesias”. Apocalipsis 2:11
Oiga al Espíritu. “Pastor, ¿cómo oigo al Espíritu?” Dele oídos a la Palabra de Dios.

“El que venciere, no sufrirá daño de la segunda muerte”. Apocalipsis 2:11
La segunda muerte es el lago de fuego y azufre. La Biblia dice que allí será el tormento eterno. Cada día es una guerra y usted tiene que defender su eternidad. Solo entrarán en el Reino de los Cielos los que venzan. El vencedor es aquel que, aunque vengan luchas, pruebas, problemas y lo que sea, es rico porque soporta por amor a su propia alma y al Señor Jesús.

El cristiano debe tener la visión espiritual de la vida eterna. Hay gente mayor que está hace treinta años en la iglesia y que quizás no ha conquistado grandes riquezas materiales, pero, si conquistó la Salvación, es multimillonaria. Si usted está salvo es rico, y, si no lo está aún, esta es su oportunidad para conquistar la Salvación.

El diablo va a atacar por todos lados para desviar su fe, ¡es una guerra! Por eso Esmirna fue aprobada, porque soportó todo y se mantuvo en la fe sin perder la riqueza de Dios. La riqueza de Dios es el Espíritu Santo.

Piense en eso.
Dios le bendiga.

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