¡Las cualidades que ve en ti!

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¿Qué es más difícil, ver las cualidades o los defectos de alguien? Para el ser humano, ciertamente, los defectos pero… ¿y para Dios?

Vosotros sois la sal de la tierra… Vosotros sois la luz del mundo… Vosotros sois mis amigos… existen expresiones, dichas por el Propio Señor Jesús que, por más que las meditemos, muchas veces, no podemos comprender su objetivo. ¿Qué quería, pues, decir el Señor Jesús con estas comparaciones?

Es innegable que la sal tiene una cualidad que nada puede substituir… ¿y ser amigo de Dios? Es un privilegio único, que tampoco nada ni nadie puede igualar. En otras palabras, lo que el Señor Jesús quería decir es que, cada uno de nosotros tiene una o varias cualidades que nadie más tiene.

Pero, el Señor Jesús también quiso revelar con estas afirmaciones que, a la par de esta gran cualidad de Fe, visión y comunión con Dios que tenemos, también poseemos una responsabilidad que nadie tampoco tiene.

Sino, observa:

  • Cuando el Señor Jesús dijo “Vosotros sois la luz del mundo…” también dijo para que “así brille vuestra luz también delante de los hombres…” (Mt. 5.14; 16);
  • Cuando el Señor Jesús dijo “Vosotros sois la sal de la tierra…” (Mt. 5.13), también dijo que era para dar sabor… y no sólo a un reducido grupo de gente, sino de forma global.
  • Y cuando el Señor Jesús dijo “Vosotros sois mis amigos…” (Jn. 15.16), nos daba la responsabilidad única de ir en búsqueda de aquellos que son Sus enemigos, tal y como nosotros ya lo fuimos una vez, cuando todavía éramos simples criaturas, lejanos de Dios… sin embargo, cuando nos liberamos, convertimos y fuimos Bautizados con el Espíritu Santo, salimos del estado de criaturas para ser hijos, convirtiéndonos en amigos de Dios.


O sea, al mismo tiempo que el Señor Jesús nos muestra la calidad que tenemos, también nos revela la gran responsabilidad que la misma acarrea. Es por eso que muchos de los que se perdieron, tenían sólo una explicación para ello: abandonaron su objetivo primordial, que era la Salvación… y no sólo la suya, como también la de los demás. Pues, cuando tenemos estos dos grandes objetivos a la vista: SOMOS LA LUZ… SOMOS LA SAL… SOMOS AMIGOS DE CRISTO.

Como luz del mundo, tenemos dirección, inspiración y revelación… Como sal, tenemos todo lo que necesitamos, sabor. Sin embargo, por ser la sal, tenemos que tener la conciencia de que la misma sirve para dar sabor a los que lo necesitan, al mundo y, en este proceso, tenemos que tener la conciencia de que, aunque alguien quiera ser nuestro amigo (y que el mundo sea nuestro enemigo), tenemos lo más importante: somos amigos de Jesucristo.

¡Dios es contigo, y yo también!

Ojf

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