Las dos únicas maneras de morir

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“Todos moriremos un día. Pero, los Nacidos de Nuevo, mueren luchando y no conformándose…”

¿Ya observaste, en las películas de guerra, como se comporta el típico soldado desertor? En primer lugar, sus sentidos están todavía más en alerta. Pasa a escuchar con más atención, su mirada se vuelve más atenta a los detalles, sus piernas antes temblorosas, se vuelven más ágiles… sin embargo, ¿qué es lo que le domina? ¡SU PROPIO MIEDO!

Por eso, acaba desertando… porque sus sentidos en vez de ser sus aliados, son sus perores enemigos, haciendo que la situación en la que está sea 10 veces peor de lo que es realmente. Y, así, él se acobarda, anula cualquier vestigio de coraje que antes tenía y, al final, acaba huyendo.

Pero, ¿será que esto sólo ocurre en un escenario bélico? ¡No! ¡Lo mismo ocurre con aquellas personas que dicen ser de Dios y se rinden ante los problemas porque un abogado, médico, juez o familiar dijo que su situación o la de alguien que hace parte de su vida es irreversible!

¿Qué opción tomar? De las dos, una… o tu “mueres luchando” o te conformas con la situación… pero, si optas por la segunda, es mejor que sepas que acabarás, en último caso, por desertar de tu propia vida, siendo, por tanto, que todos moriremos algún día… ¿qué tienes que perder? En función de lo que elijas… ¡TODO o NADA!

Fuente: juliofreitas.com

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