diamantes

 

Un día, un hombre andaba por la playa, en una noche de luna llena…

Mientras andaba, el pensaba:

Si yo tuviese un coche nuevo, sería feliz;
Si yo tuviese una casa grande, sería feliz;
Si yo tuviese un excelente trabajo, sería feliz;
Si yo tuviese una mujer perfecta, sería feliz…

En eso el acabó tropezando en una bolsa llena de piedritas.

Sin mirar dentro de la bolsa, el comenzó a arrojar las piedritas, una a una, al mar, cada vez que decía:

Sería feliz si tuviese…

Así lo hizo hasta que quedó con una piedrita en la bolsa y decidió guardarla.

Al llegar a casa, se dio cuenta que aquella piedrita, se trataba de un diamante muy valioso.

¿Usted imagina cuántos diamantes el arrojó al mar sin parar para pensar?

Así son las personas…

Arrojan fuera sus preciosos tesoros por estar esperando lo que creían ser perfecto o soñado y deseando lo que no tienen, sin dar valor a lo que tienen cerca de ellas.

Si mirasen alrededor, parando para observar, se darían cuenta de cuán afortunadas son.

Muy cerca de si está su felicidad.

Cada piedra debe ser observada…

¡Ella puede ser un diamante valioso!

Cada uno de nuestros días puede ser considerado un diamante precioso e insustituible.

Depende de cada uno aprovecharlo o lanzarlo al mar del olvido para nunca más recuperarlo.

Y usted, ¿cómo está arrojando sus piedritas?
Familia
amigos
Trabajo
Y hasta mismo sus sueños.

Fuente: familiaunida.es

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