Lista de culpables

apuntando

“Y el Señor suscitó un adversario a Salomón: Hadad edomita, de sangre real, el cual estaba en Edom.” 1 Reyes 11:14.

En este pasaje podemos ver que el propio Dios levantó un adversario contra Salomón, este se había desviado del camino de Dios y se corrompió con sus mujeres idólatras.
Salomón ya no agradaba a Dios y Él quería que se diese cuenta de eso y pudiera cambiar.

Hay momentos en que todo está bien en su vida, todo aparentemente está tranquilo, cuando de repente se levanta un huracán, una tempestad, parece que aquello vino de la nada.

Cuando la persona pasa por luchas o tribulaciones, la primera reacción es buscar un culpable.
El líder es el culpable, fulano, mengano, es injusticia del hombre; todos son culpables, pero ella nunca está en la lista, su nombre nunca aparece.

En esto, ella comienza a alimentar los malos ojos, sentimientos malos en su corazón, comienza a vivir angustiada luchando con la fuerza de su propio brazo.

Lo que ella no sabe, es que el propio Dios permitió toda esa situación para que ella pueda cambiar en algo.

Con certeza Él ya intentó mostrarle esto de alguna manera, ya usó a alguien para hablar con usted, pero no tuvo éxito, entonces, la manera que Dios encontró para hacerle ver aquello que necesita cambiar, fue crear una situación difícil, llevarle al desierto.

Cuando todo está bien, la persona no está preocupada en cambiar, ella no busca ver si tiene errores o si necesita cambiar, pero cuando vienen las luchas es cuando se humilla y comienza a ver dentro de si, buscar saber por qué se ha levantado tamaña tempestad.

En ese momento ella tiene la oportunidad de cambiar y mostrar para Dios que ya entendió el recado.

Si la persona endurece su corazón e insiste en continuar en el error, ella estará en ese desierto hasta que cambie, hasta lograr entender que no es de su manera, pero si como Dios quiere.

Así que si usted está pasando un momento difícil, no gaste sus energías buscando un culpable, mire para dentro de si y vea lo que necesita cambiar, saque provecho del desierto para no morir en él.

 

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