Los dos errores más comunes

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Dos de los errores más comunes entre los cristianos tienen que ver precisamente con la visión y la audición, los sentidos a los que damos prioridad, pero que nos engañan más que los demás…

Cristianos, Obreros, Pastores y Esposas, el ser humano tiende a caer en el error, usando sus engañosos sentidos para extraer lecciones y/o conclusiones muchas veces injustas.

“… y no juzgará por lo que vean sus ojos, ni sentenciará por lo que oigan sus oídos.” (Isaías 11.3)

Cuando una persona tiene TEMOR hacia el Dios Vivo, no juzga por la apariencia, ni la suya propia, ni por las personas o las circunstancias. Cuando una persona TEME, tiene un profundo respeto hacia DIOS, ella se ve a sí misma, a los demás, y a las circunstancias como Dios ve!Entonces, pregúntate lo siguiente: “¿Cómo tengo que pensar, ver, escuchar, hablar o actuar?”

Cuando una persona TEME A DIOS, no ve a las demás personas como el mundo las ve: blanco, negro, viejo, joven, rico, pobre, clase alta, media o baja… ¡ELLA VE EL ALMA! Y el alma no tiene nacionalidad, edad, nivel cultural… el alma no envejece.

Entonces, cuando una persona tiene el TEMOR DEL SEÑOR, no ve las circunstancias como las ven lo demás.

Ahora, cuando una persona TEME A DIOS, aunque tenga fe o un título, ¡no está preservada o guardada! ¿Y quién tiene que buscar el Espíritu de TEMOR? ¡La propia persona!

La realidad es que cuando una persona pierde el TEMOR, pasar a dejarse llevar por lo que ella ve, a juzgar según la vista, es atraída por la moda, la apariencia de los demás, el pelo… o sea, se deja influir por lo que los ojos muestran. Porque los ojos físicos son una cosa, pero, con el TEMOR, pasas a verte a ti mismo y a los demás, con los ojos de Dios, aunque pases circunstancias adversas. Con los Ojos de Dios, ves más allá de eso, y es eso lo que te protege, lo que guarda tu Salvación, Ministerio o Comunión con Dios.

El segundo error tiene que ver con los oídos, pues no debemos escuchar a cualquier persona, ni siquiera a tu propio yo, a tu marido/esposa, amigo, hermano… o quien quiera que sea. Lo que el Espíritu Santo está diciendo es que no podemos aceptar, creer y reprender, por el mero hecho de escuchar, porque, con esta actitud te destruirás no sólo a ti mismo, como también al reprendido, ¡que no será bien juzgado!

¡Por eso, antes de reprender a alguien, debemos hacerlo a nosotros mismos, mediante el TEMOR! ¡Y la mayor de todas las reprensiones es reprender, obedecer!

¡La realidad es que, dando oídos a uno u otro, no darás oídos al MÁS IMPORTANTE: DIOS! Porque si tememos y damos oídos a Dios, superaremos toda y cualquier situación.

“sino que juzgará al pobre con justicia, y fallará con equidad por los afligidos de la tierra; herirá la tierra con la vara de su boca, y con el soplo de sus labios matará al impío.” (Isaías 11.4)

Hemos venido a herir la tierra con la vara de nuestra boca, porque lo que hablamos es la Palabra de Dios. Y cuando Ministramos el Bautismo con el Espíritu Santo, estamos “matando al perverso – el viejo hombre”, o sea, la naturaleza Adámica (pecaminosa) y dando a las personas la Naturaleza del Espíritu Santo.

¡Y este mensaje es para mi, para ti, y para cada uno de nosotros!

 Fuente: juliofreitas.com/es

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