mision-madre

Señalar los defectos de sus hijos a otras personas. Yo presencie una situación igual. La madre no estaba satisfecha con el comportamiento de la hija, entonces cuando recibía a alguien en su casa, comenzaba a hablar sobre todo lo malo que la hija hacía con la intención de que le diera vergüenza y cambiara sus actitudes. Pero sucedía exactamente lo contrario.

Entonces comenzaba el desahogo de la madre frente a toda la familia que estaba de visita: “Ella es vaga, no quiere hacer nada, se levanta tarde, deja el cuarto hecho un desastre. No se parece en nada a su hermana, no entiendo a quien salió…”

Y después de todo eso, termina diciéndole a la hija: “Nadie va a querer casarse con vos así, te vas a quedar sola, al primer novio que tengas le voy a contar todo lo que sos, cuando sepa como es, va a salir corriendo…”

Tenga cuidado con sus palabras, pues tienen el poder de hacer todo diferente; como madre, su palabra tiene autoridad en la vida de sus hijos, nunca les desee plagas ni los maldiga. Use el poder de sus palabras para bendecirlos y confiese buenas cosas.

A veces, en un momento de enojo se dicen muchas cosas y después viene el arrepentimiento, pero recuerde, después que las palabras salen de su boca, no hay forma de que regresen.

Vigile sus palabras y domine su ansiedad de hablar precipitadamente, el futuro de sus hijos depende, en gran parte, de lo que usted determina para sus vidas.

“De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así. ¿Acaso alguna fuente echa por una misma abertura agua dulce y amarga?” (Santiago 3:10,11).

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