“Nadie es de nadie”

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Las mujeres son románticas y soñadoras por naturaleza. Esto es un hecho.

Aman ser mimadas y halagadas.

Hacer el juego de la seducción realmente les pertenece a ellas. Adoran sentirse especiales.

Los hombres usan más la razón, mientras que ellas, la emoción.

El mundo para ellas es mucho más colorido, más alegre. Eso las hace más vulnerables a las decepciones y frustraciones.

Las más jóvenes sueñan con el príncipe encantado y viven en la esperanza de que sobrepasen el mundo de la ficción hacia lo real.

Sin embargo, la realidad es muy diferente, y cuando se encuentran con ella, muchas terminan frustradas y decepcionadas. A partir de allí, deciden que no se dejarán más engañar por nadie y deciden “aprovechar la vida” al máximo, sin prenderse a nadie.

¿Relación? Solo si fuera sin compromiso, esa del tipo “abierta”, donde nadie es de nadie. Lo que vale es disfrutar, aprovechar el momento. Si se da de nuevo, buenísimo, si no, cada uno sigue su camino.

Las llamadas relaciones abiertas están a la moda. Se puede todo, menos enamorarse. Aparentemente es una buena salida para los hombres y las mujeres que no quieren asumir un compromiso serio.

La pregunta es:

¿Cuáles son las razones que llevan a los hombres y, principalmente, a las mujeres a no querer asumir un compromiso?

¿Sería una forma de protegerse? Pero, ¿protegerse de qué? ¿O de quién?

Normalmente son personas que sufrieron una gran decepción amorosa y creen que la única manera de protegerse es no apegándose a nadie más. Pasan a tener relaciones superficiales y, cuando notan que la relación está caminando hacia algo más serio, “se tiran del barco”.

Miedo a sufrir es la respuesta correcta.

Evitan a toda costa sufrir por amor; y sufren con la falta de él.

Huyen de la posibilidad de amar y, una vez más, decepcionarse. Y se encuentran con una realidad tan o más dolorosa que la primera: la soledad.

¿Qué es peor? ¿El dolor de una decepción amorosa o el dolor de la soledad?

No existe dolor peor. Existe solo dolor. Y esa, cuando es en alma, duele con la misma intensidad.

La “relación abierta” en un primer momento parece ser buena, ya que le da a los involucrados la tan soñada sensación de libertad. Sin embargo, es ilusoria, porque a medida que la relación se hace estrecha, surge el afecto, el deseo de estar juntos. Y si ese sentimiento no fuera recíproco, el sufrimiento sería inevitable y alguien, una vez más, saldría lastimado.

El ingeniero civil, Roberts Martins (*), cuenta que no creía que pudiera haber fidelidad en una relación, por eso, no asumía ningún compromiso serio. “Siempre fui muy abierto a tener varias compañeras al mismo tiempo. Incluso mujeres casadas. Como mucho me gustaban, pero no al punto de mantener una fidelidad”, dice.

Sin embargo, el hechizo se volvió contra el hechicero.

Roberto dice que pensaba que nunca sufriría en las manos de alguien. Se consideraba autosuficiente. “Hasta que en una de esas ‘aventuras’ fue tomado por bobo. Cuando intenté concretar algo, coseché todo lo que hice con las anteriores mujeres. Fui al fondo de la relación, dejé todo, aposté todo en ella y me di la cara contra la pared. Me había olvidado de preguntarle si también estaba dispuesta a lo mismo. Incluso tuve depresión, fue horrible.”

Después de sufrir otra decepción amorosa, Roberto decidió cambiar de una vez por todas su postura. “Decidí cambiar el rumbo de mi vida y volverme un hombre serio y comprometido. Cambié mis conceptos sobre la relación, la familia, el amor y la sinceridad.”

Hoy, Roberto es un hombre casado, fiel y feliz. Y puede afirmar con conocimiento de causa que para ser feliz en el amor – como todo en la vida – es necesario tener compromiso y disciplina, de lo contrario, las frustraciones serán inevitables. “Este tipo de relación es muy cómoda para quien quiere una vida de promiscuidad”, resalta.

Como dice el poema de Camões:

“Amor es querer estar preso por voluntad.”

¿Cuál es la prioridad para usted? ¿Ser feliz o ser libre?

Si usted reconoce que necesita ayuda en esta área, no pierda tiempo. En la Universal hay un encuentro dirigido a la vida amorosa, todos los jueves, especialmente a las 7 pm, llamado la Terapia del Amor. Participe en Bulevar de Sabana Grande,  diagonal a la estación del metro Chacaíto.

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