Ni todo noviazgo acaba en matrimonio

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¿Cómo acontece el Bautismo con el Espíritu Santo?

Primero, la persona marca un encuentro con Jesús, mostrando un interés a través de sus actitudes y pensamientos. Ella muestra para sí misma y ante todos (asume la fe) que quiere conocerle. Entonces, se hace inevitable: ella tiene su primer encuentro con Dios. Pero, tal como ocurre en un noviazgo, a pesar de haber tenido una experiencia con Dios, no quiere decir que Le conozca (no se conoce a una persona sólo porque nos encontramos con ella), necesita saber más a respecto de Él, conocer Sus voluntades, Sus pensamientos y sentimientos (a través de la oración, ayuno, búsqueda y lectura de Su Palabra).

Pero , después de ese “noviazgo” con Dios, Él se quiere casar con ella (bautizarla con el Espíritu Santo), y, tal fase, está en sus manos: o ella decide lanzarse y entregarse a Él de cuerpo, alma y espíritu (100%, sin reservas) o, entonces, abandona al Novio en el altar, prefiriendo quedarse con su “yo” (hijo, marido, dinero, orgullo, trabajo, etc.). ¡La decisión es de la propia persona!

¿Cómo saber si una persona fue bautizada con el Espíritu Santo?
Por sus frutos que son:
Frutos – amor, alegría, paz, longanimidad, benignidad, bondad, fidelidad, mansedumbre y dominio propio. Una persona puede estar disfrazada de esto por un tiempo, actuando como si tuviera tales frutos, pero jamás para siempre, pues la carne siempre hablará más alto (ya que es nacida sólo de la carne).
Dones – palabra de sabiduría, de conocimiento; de Fe; don de curar; profecías; operación de milagros; discernimiento de espíritus; variedad de lenguas y capacidad de interpretarlas.
Ahora bien, si fuiste bautizado con el Espíritu Santo, entonces, puedes curar, transmitir vida, evangelizar, resolver tus problemas con sabiduría, y profetizar victoria para ti y para los demás, En definitiva, puedes mover montañas, pues recibes la capacidad para ejecutar la voluntad del Espíritu Santo.

Tú que has sido bautizado con el Espíritu Santo, ¿amas a Dios? ¿Por qué?
¿Porque te curó? ¿Liberó? ¿Prosperó? Pensando bien, ¿por qué amas a Dios? Si contrajeras alguna enfermedad, ¿seguirías amando a Dios? Si fallases, ¿continuarías amando a Dios? Si pierdes a un ser muy querido, ¿continuarías amando a Dios? Para los sellados con el Espíritu Santo, el amor a Dios es incondicional, pues el amor de Él por nosotros también lo es. “Si alguno dice: Yo amo a Dios, y aborrece a su hermano, es un mentiroso; porque el que no ama a su hermano, a quien ha visto, no puede[a] amar a Dios a quien no ha visto.” (1 Juan 4.20)
Para que te des cuenta de la seriedad del compromiso con Dios, si tú Le amas, como acabas de decir, pero tienes rencor o no tienes amor por tu prójimo, eres un mentiroso/a – y como sabemos, los mentirosos están condenados al infierno – entonces, analiza bien, ¡para que no seas engañado! Puedes tener experiencias con Dios, puedes hasta incluso sentirte bien con Él, pero si no amas a tu prójimo, no eres bautizado con el Espíritu Santo y, además por ser mentiroso, ¡estarás condenado!

Si amas realmente a Dios, harás 2 cosas:
-Llamar hoy mismo a la persona a la que guardas rencor o que no habla contigo por cualquier motivo
-Traer 1 persona el próximo Domingo para que Dios haga con ella lo que hizo contigo (recibir el Espíritu Santo).

 Fuente: juliofreitas.com

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