Niñas son obligadas a tener sexo con hombre portador de VIH

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En una ceremonia que dura tres días, las niñas que tienen su primera menstruación reciben instrucciones sobre las responsabilidades que adquieren como esposas y las maneras de satisfacer a sus futuros esposos. Para eso, pasan aproximadamente 72 horas con las hienas, obligadas a tener relaciones sexuales cuando ellos quisieran.

“Hiena” es la forma por la cual se conoce a los hombres profesionales del sexo, que reciben entre 4 y 7 dólares por cada ritual de purificación en el que participan. Quienes pagan son los propios padres de las jóvenes, o las familias en los casos de las viudas y de las jóvenes estériles. En Malaui, el tercer país más pobre del mundo, los familiares necesitan mucho esfuerzo para juntar ese valor.

La tradición, en las regiones del interior del país africano, es que si no se realizan las “purificaciones” cosas malas sucederán a las familias y al barrio, como enfermedades, plagas y muertes.

En una entrevista a la red BBC, uno de las hienas más respetadas de la región, Nsanje, afirmó: “Muchas de las personas con quien me acosté son niñas en edad escolar”.

Afirma haber realizado más de 140 rituales durante su carrera y, lo peor, afirma ser portador del virus VIH.

Esta tradición existe hace muchos siglos e incluso forma parte de la cultura de Malaui. Antiguamente, las niñas llegaban a la pubertad a los 16 años de edad y eran “purificadas” con sus futuros maridos. Con el pasar del tiempo, la edad disminuyó a 11, 12 años y se convirtió en un hábito contratar a las hienas.

Una experta organizadora, también ante la BBC, defendió su creencia: “No hay nada de malo en nuestra cultura. Si usted mira la sociedad de hoy, usted nota que las jóvenes no son responsables. Entonces tenemos que enseñarles buenas modales, para que ellas no se desvíen del camino correcto, sean buenas esposas para sus maridos y nada les suceda a sus familias”.

Una de las dos esposas de Nsanje no está de acuerdo: “No quiero que eso le suceda a mi hija de dos años. Quiero que esa tradición se termine. Somos obligadas a dormir con hienas. No se trata de una elección voluntaria y eso me parece muy triste para todas las mujeres”.

La fe en los hienas

Sin dudas, las personas que siguen la tradición de purificación malaui tienen fe. Después de todo, es necesario creer verdaderamente en algo para entregar a sus propias hijas en las manos de hombres adultos por días e incluso pagar por eso. Sin embargo, no toda fe es conveniente.

En su blog personal, el obispo Edir Macedo afirma que la fe cambia definitivamente la vida de las personas, para el bien o para el mal, dependiendo de qué fe sea. Según él, “La fe religiosa está comprometida con el hombre, no con Dios; la Fe Bíblica está comprometida con Dios, no con la religión”.

La diferencia entre las dos es creer en lo que Dios enseña o no. Su principal instrumento de enseñanza es la Biblia y, por eso, la fe que trae verdaderas ventajas es la inteligente que, racionalmente, sigue el Libro Sagrado y trae beneficios prácticos para la vida diaria.

“Dios nos ha dado el derecho de elegir. Cada uno sigue su propia fe y de ella saca los beneficios o maleficios”, afirma el obispo.

El también africano Fanyana Ndlovu, nacido y habitante de Zimbabwe, cuenta que en su país es muy común mantener las tradiciones y ser muy devoto a los espíritus ancestrales. Él mismo fue criado con esas creencias y las practicó por mucho tiempo. Pero aún así, su vida no estaba bien.

“Fácilmente me ponía agresivo, fui adicto a las bebidas alcohólicas y cigarros durante toda mi vida” cuenta él. Con este comportamiento Fanyana no era feliz.

Él afirma que su vida solo cambió cuando conoció la Universal: “Mi vida fue transformada en un corto plazo desde que conocí al Señor Jesús. Entendí que no es necesario morir para conocer a Dios y ese es el motivo por el cual Le entregué mi vida a Jesús y me bauticé en las aguas”.

Los que siguen la tradición de Malaui también tienen la oportunidad de entregarse a Jesús. “Cada uno tiene la vida de acuerdo con su fe. Si la vida de alguien va de mal en peor, ciertamente se debe a su fe. Nada de culpar a Dios, a los otros, al destino, al karma, a la suerte o a algo semejante. Compruebe el tipo de fe que está practicando y sabrá bien porque su vida va mal”, concluye el obispo.

¿Quiere conocer la verdadera fe? Participe en el Encuentro con Dios, que se realiza todos los domingos a las 7 am  y principalmente a las 9:30 am, en la Universal de Boulevard de Sabana Grande diagonal a la estación del metro Chacaíto o en la iglesia más cercana a usted, y entienda cómo hacer para que su vida cambie realmente para bien.

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