Padres convertidos e hijos incrédulos

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Es en la familia que tenemos el primer contacto con el amor, el respeto y los limites. Un fuente de sustento para la vida.

Criar hijos es seguramente una tarea muy difícil. Mientras son pequeños, deben ser instruidos. Pero eso no es garantía de que harán de inmediato las buenas elecciones.

Al crecer, deciden ser ellos mismo quienes dirijan sus vidas, y nadie, por más que lo intente, es capaz de cambiar a otra persona.

Existen hijos que jamás recibieron amor, ejemplo y enseñanza, pero aún así se convirtieron en personas decentes y dignas. Quizás sea su caso.

Pero también hay los que recibieron todo eso y eligieron no oír los consejos, al contrario, hacen lo opuesto de lo que les fue enseñado.

Las Escrituras Sagradas traen muchos ejemplos de padres con temor que enfrentaron situaciones, milenios atrás que, si aconteciesen en nuestros días, provocarían escándalos.

Vean algunos ejemplos:

Abraham vivió el dolor de no poder criar a su hijo Ismael.

Isaac tuvo a Esaú con un comportamiento totalmente irresponsable. Diferente por completo de su padre, que siguió el consejo de Abraham para casarse, Esaú se casó con mujeres extranjeras. Las llevó hacia el seno familiar causando amargura a Rebeca, su madre.  Al despreciar el legado del padre y perder su bendición, pasó a odiar a su hermano Jacob.

Culminó en una persecución, que obligó a Jacob a vivir como fugitivo. Y, aunque décadas después se hayan reconciliado, permaneció una rivalidad por parte de Esaú hasta entre sus descendentes, los edomitas.

Jacob, a su vez, tuvo hijos impetuosos y violentos, al punto de engañarlo, simulando la muerte del hermano José, mientras lo vendían como esclavo. Y además tuvo que sufrir el dolor de que su hija, Dinah fuera violada.

Efraín, hijo de José, hombre de carácter honrado, tuvo el dolor de ver a sus hijos asesinados porque intentaban robar su ganado. Sí, en la familia de los patriarcas, hubo jóvenes ladrones de ganado.

El sumo sacerdote Aarón vio a sus hijos, Nadab y Abiú, ser fulminados por el Altísimo al servirlo de forma acomodada.

Los medio-hermanos del Señor Jesús no creían en Él. ¿Ya lo imaginó? Solo se convirtieron después de Él ascender al cielo.

En la parábola del hijo pródigo vemos que el padre no cometió ningún error. Pero aún así, el hijo quiso conocer los placeres del mundo.

¿Juzgaremos a Dios como siendo un mal Padre por tener hijos que se desvían de Su camino?

Todos tienen el libre albedrio, a pesar de toda la instrucción que reciben. Los más inteligentes usan bien esa libertad, y no necesitan de la suciedad de este mundo para definirse. Infelizmente, no todos son así. Sin embargo, su elección no sirve como prueba de que sus padres no son de Dios.

Aprendimos también en la parábola que los padres no pueden impedir a sus hijos marcharse, pero deben estar siempre preparados para su regreso, aunque tarden.

Es linda la figura de aquel padre, que lejos avistó a su hijo y corrió para tomar las vestes, la sandalia y el anillo. Prueba así que él esperaba su regreso todos los días con todo preparado.

En el pasado, los hijos rebeldes eran llevados a los ancianos y hasta podrían ser asesinados. (Dt. 21:18-21). Hoy no matamos, lo llevamos a Dios. Los votos y oraciones tienen valor para guardarlos hasta que llegue al arrepentimiento.

Hay padres sufriendo doblemente, pues, si no bastase el dolor de la incredulidad del hijo, aún pasan por los juicios y criticas de los demás.

Los que están de fuera y están viendo la lucha podrían aprovechar el tiempo que gastan en criticar para hacer algo más provechoso como orar por ellos. ¿No sería eso mucho más provechoso?

Y, los padres no deben desistir. No es porque la historia no sucede como ellos planificaron que todo está perdido. Sólo no fue de la manera que usted quería.

Besos y hasta la semana que viene.

Fuente: blogs.universal.org/cristianecardoso/es

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One thought on “Padres convertidos e hijos incrédulos

  1. Tenemos que orar mucho por nuestros hijos por que hoy en dia ellos no nos escuchan,los consejos les son tan indiferentes que no llegan a tomar conciencia ,así mismo creo yo que fue en el pasado,claro que hoy en dia no se llega a ese extremo de castigo,hasta llegar a asesinar los no!
    Bueno me resta decir que si debemos hacer hasta lo imposible para que nuestros hijos entren en regla y crezcan con buenos sentimientos y honestidad,para que sea unos buenos seguidores a Nuestro Señor Jesus,poniendo en practica mucho la obediencia .

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