¿Por qué Dios creó a la mujer?

Una vez me pregunté por qué Dios me había hecho mujer. Pensaba que los hombres eran más importantes y esto me molestaba  mucho.  Me acordé  de los errores que  cometía  regularmente y que  los hombres  nunca  cometen.  Clamé a Dios  con  mi corazón lleno de amargura, cuestionando la injusticia de todo esto, entonces  Él me  reveló  mi verdadero  valor como  mujer.  Leyendo sobre la creación de Eva, percibí que Dios la creó para ser alguien especial, y no solamente otro ser para estar en medio de Su creación. ¡Él la creó con sus propias manos!

Después de crear al hombre  y a los  animales,  Dios  sentía que Su creación  aún estaba incompleta.  Fue después  de haber creado a Eva, que:  vio Dios que todo  lo  que había  hecho, y he  aquí  que era  bueno en  gran  manera” (Génesis  1:31). La mujer completó  la creación  de Dios.  Su valor a los ojos  de Dios  era tan grande que ordenó al hombre que dejase  su propia familia para unirse a ella y tratarla como  si estuviese cuidando  de su propio cuerpo.  Si la mujer no fuese tan importante, ¿por qué el hombre necesitaría dejar a las personas que más ama por ella? La mujer podría simplemente convertirse en un miembro más de su familia, con el único propósito de cuidar de él.

¡No hay razón para sentirse desvalorizadas!

Aunque el Señor Jesús vino a este mundo en una época  en la que las mujeres no eran valoradas en nada, Él les prestó especial  atención. Podemos  darnos cuenta del cuidado  de Jesús cuando habló a una prostituta que acababa  de ser  sorprendida en adulterio y, también cuando  elogió  a una mujer que lavaba Sus pies con perfume.

La verdad  es que  nosotras, mujeres,  no tenemos ninguna razón para sentirnos desvalorizadas  o inferiores a nadie. Dios mostró eso claramente  a través “de Sara, Ester, Ruth y muchas otras mujeres,  a quienes  Dios juzgó  dignas de mencionar  en Su Palabra. Dios hizo a la mujer para ser única.  Su amor maternal no se puede  sustituir y su belleza  es exclusiva. Ella es la luz de su casa: Si está enferma o de viaje,  su casa  se queda  oscura.  Ella consigue  transformar un viejo  apartamento en un “hogar,  dulce  hogar”.  ¡Su dulzura  puede incluso hacer que una flor se abra! Es interesante percibir que la mujer que se queda viuda consigue vivir sola durante el resto de  su vida,  pero eso  raramente sucede con el hombre que se queda viudo. El hombre solamente está completo cuando  tiene una mujer de Dios a su lado.

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