¿A qué mujer no le gusta ser elogiada?

elogiada

“Yo era una joven muy oprimida, pensaba que necesitaba de la opinión de los otros para saber si era lo suficientemente buena para algo o no.” Ese era el pensamiento de la telefonista Tatiane Alves Neto, de 25 años, que dependía de los aplausos y del reconocimiento de los demás para ser feliz. Si eso no sucedía, se sentía inútil y se deprimía.

A causa de esa inseguridad, Tatiane se perjudicó mucho en el área profesional. “En mis cuatro primeros trabajos siempre pedía la opinión de las otras personas sobre lo que ellas pensaban de mí, cómo yo estaba. Cuando las respuestas eran positivas, me sentía bien. La mayoría de las veces eran negativas y, con eso, me desmotivaba y terminaba renunciando. Pensaba que no era lo suficientemente buena sólo porque las otras personas me decían que no lo era”, se desahoga la telefonista.

La etapa de la vida

Existe una gran diferencia entre desear y necesitar. Es normal en la mujer querer atención, elogios, pero sin que eso se convierta en una dependencia. “Las mujeres que son esclavas de la opinión ajena, en general, son mujeres que tienen un autoestima bastante baja, tienen dificultades para tomar sus propias decisiones, se sienten poco amadas o queridas, poco valorizadas, tienen relaciones problemáticas, entre otras características”, explica la psicóloga Tatiane Fidelis da Silva.

Cuando se capta que es necesario ser elogiada para hacer algo, es hora de pedir ayuda. Tatiane estaba perdiendo oportunidades y perjudicándose por causa de esa dependencia, entones notó que necesitaba tomar una actitud.

“Cuando ya estaba en el 5° trabajo, escuché una frase: “Dios cree en usted, y usted, ¿cree en usted?” En ese momento fue como si hubiera despertado. A partir de ese día comencé a pensar que “no importa lo que los otros piensen de mí, lo que importa es que yo creo en mi potencial”, revela la joven.

Poco a poco, la joven comenzó a recoger los frutos de la seguridad. “En el trabajo en el que estoy ya recibí la propuesta de un nuevo cargo mayor y mejor y con más responsabilidades”, cuenta. Todo eso sucedió porque aprendió a confiar en sí misma.

La dependencia por la aprobación sucede en todas las áreas de la vida y es necesario prestar atención para no volverse esclavo de ese mal. La única forma de ser aceptada es aprendiendo a aceptarse. Oír lo que las personas -de confianza- piensan a su respecto es importante, mientras que sepa diferenciar lo que será bueno o no absorber para su vida. Como decía el famoso director de cine Charles Chaplin, la vida es una obra de teatro que no permite ensayos. “Por eso, cante, grite, dance, ría y viva intensamente, antes que la cortina se cierre y la obra termine sin aplausos”.

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