¿Qué tan diferente eres de otras mujeres?

Una de las lecciones dejadas por el Señor Jesús para las personas que quieren servirlo es la distinción entre las que creen y las que no creen en Él.

Cuando una mujer asume su fe y quiere tener una vida de acuerdo con la Voluntad de Dios, es necesario que ella sea santa como Él lo desea: «sino que así como aquel que os llamó es santo, así también sed vosotros santos en toda vuestra manera de vivir; porque escrito está: Sed santos, porque Yo soy santo.» (1 Pedro 1:15-16).

No obstante, muchas personas creen que esa santidad es sinónimo de perfección, hasta desisten a medio camino y argumentan que es algo inalcanzable. Ser santa delante de Dios, sin embargo, es ser separada de otras mujeres, lo cual demuestra su distinción y obediencia a Dios.

Entonces, ¿cómo lograrlo?

«A veces, hablamos de santidad y pensamos que eso es algo fuera de nuestro alcance. Pues, al pensar en alguien así, lo relacionamos con alguien perfecto, que no piensa ni dice nada erróneo. En realidad, la santidad no significa eso, sino ser una persona separada y diferente de las demás», explicó Cristiane Cardoso, columnista y creadora del movimiento Godllywood.

Un ejemplo de este hecho puede encontrarse en el libro bíblico de Génesis. Noé, por cuenta propia, se separó de las personas y no actuaba como el pueblo que estaba corrompido. De esa manera, se volvió santo y, por eso, Dios lo eligió para reiniciar la Humanidad, lo cual también sucedió con Abraham.

Muchos años después de lo que sucedió con Noé y Abraham, un pasaje en el primer libro de Samuel muestra que el pueblo clamaba por tener un rey. Pues los demás pueblos tenían un soberano. «El pueblo que fue separado de otras naciones quería ser igual a ellas. Entonces, en aquel momento, dejó de ser santo. Dios siempre está esperando que seamos diferentes, pero la mayoría siempre quiere ser igual a los demás», resaltó la columnista.

Cristiane incluso cuestionó el motivo por el cual muchas mujeres quieren ser como las demás, que no son temerosas a Dios: «¿por qué quiere ser igual a las mujeres que dicen groserías, usan ropa que menosprecian su cuerpo y no le temen a Dios? La santidad es precisamente no hacer lo que todas hacen, sino hacer lo que le agrada al Señor».

Muchas mujeres se pierden cuando intentan llegar a la santidad por medio de la perfección. Ya que la perfección solo le pertenece al Creador. Para evitar errores, Cristiane sugiere que cada mujer siga las enseñanzas de la Biblia: «en todo lo que usted haga, observe lo que la Biblia dice de la mujer, lo que Dios dice de ella, para qué la creó y lo que Él espera de ella. Cuando usted no hace eso, es como si le estuviera diciendo a Dios que quiere ser igual a otras mujeres. Empiece a observar cuán diferente es usted de sus amigas, parientes y de otras mujeres y, así, sabrá si está viviendo en santidad. Ese es el consejo».

Entradas relacionadas