¿Quién ama traiciona?

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La pareja entró a nuestra sala de atención. El marido traía en el rostro la imagen de la vergüenza, del fracaso y de la derrota. Tenía dificultad incluso de levantar la cabeza. De hombros caídos, se sentó delante de nosotros, su esposa a su lado. Ella, claramente había llorado mucho en los últimos días. Pero fue él quien explicó la razón de la visita:

– Traicioné a mi esposa. Amo a mi mujer, pero terminé involucrándome con esa otra en mi trabajo. Estamos aquí porque queremos ayuda para recomenzar.

Amo a mi esposa, pero la traicioné con otra. Quizás usted note alguna incongruencia en esta frase. ¿Cómo puede alguien traicionar a quien ama?

El gran mito en el que muchos maridos y esposas caen es: “Si amas a tu cónyuge, no te sentirás atraído por ninguna otra persona.”

En el mundo de la fantasía este mito es verdad. En el mundo real, la cosa es diferente. El ser humano es imperfecto. La carne es débil. Los ojos ven y codician. La imaginación va lejos. El corazón pide.

Súmese a todo eso, el bombardeo social y cultural promoviendo incesantemente la infidelidad, el sexo indiscriminado, la mujer objeto, la imagen del hombre seductor. Agregue un poquito de pornografía y buenas dosis de falta de atención en el matrimonio. De repente, esa frase ya no parece tan incongruente.

Vamos entonces a la verdad. Apriétese el cinturón.

Sepa, marido o esposa, que usted es humano. Es imperfecto, es inclinado al error, es tentado por lo prohibido, y dadas las circunstancias apropiadas, usted probablemente va a traicionar a su cónyuge. Y en el momento crucial, cuando esté envuelto por sus sentimientos y por la adrenalina, su “amor” no le impedirá la traición.

¿Entonces estamos todos condenados a traicionar?

No. Es ahí que usted debe aprender qué es lo que el verdadero amor hace en esas situaciones:

Quien ama huye del mal y no confía en la propia fuerza.

Si amo a mi esposa, en el momento en que mis ojos se sientan atraídos por otra mujer, huiré de ella. No me quedaré mirando o buscando ocasiones para estar cerca de ella. No me engañaré creyendo que soy lo suficientemente fuerte como para acercarme y jugar un poquito porque al final sabré parar. Yo soy humano. Puedo caer como cualquier hombre. Por eso, huyo del mal.

Si usted, mujer, ama a su marido, no estará alimentando fantasías en su mente con conversaciones inapropiadas con otro hombre – sea en el trabajo, en Internet, o incluso en su memoria, recordando a alguien de su pasado.

Si usted va a tener ojos para alguien, que sean para su cónyuge. Si va a tener una aventura de amor, que sea con su marido o esposa. Fortalezca la relación de ustedes. Vuélvanse uno hacia el otro.

Amar es hacer lo correcto. Es huir del mal y no confiar en la propia fuerza. Si su amor practica eso, nunca usará la palabra “traicionar” en la misma frase.

Fuente: renatocardoso.com

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