Sepa cómo era el espacio de oración en el desierto

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Cuando usted busca un lugar para encontrar a Dios, normalmente, se dirige a una iglesia o a un templo para tener más intimidad con el Todopoderoso. Pero, ¿usted sabe dónde las personas podían buscar a Dios antes de la existencia de los templos?

“El Señor habló a Moisés, diciendo: (…) Y harán un santuario para Mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que Yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.” Éxodo 25:1, 8-9

Siguiendo esta dirección, Moisés construyó el Tabernáculo, una especie de tienda portátil  que tenía como objetivo centralizar la adoración al Único Señor. En aquel lugar santo,  a través  de los holocaustos, el pueblo tenía la oportunidad de purificarse y que sus pecados fuesen perdonados. Era solo una preparación de lo que vendría a ser el sacrificio del Señor Jesús en el Monte Calvario.

Como es citado en el versículo 9 del libro de Éxodo, las instrucciones fueron exactas y bastante específicas. Dios le describió a Moisés cómo debería ser el proyecto del Tabernáculo y, enseguida, le explicó los tipos y los colores de los materiales que deberían ser utilizados, además de la cantidad y la forma como todo debería ser dispuesto y organizado. Tejidos de gran belleza, metales y piedras preciosas, maderas y pieles de animales fueron ofrendados por el pueblo. Los artefactos, los mobiliarios e incluso la ropa que debería utilizarse en aquel lugar era diferente, y fue escogida y determinada por el Padre.

En los tiempos del Tabernáculo, el aceite de la unción y el incienso para el Altar fueron declarados sagrados y solo podrían ser utilizados para el culto. La estructura también fue cuidadosamente hecha de acuerdo con las indicaciones dadas a Moisés. Necesitaba siempre estar erguida con la entrada dirigida hacia el oriente.

En la parte interna, un gran espacio fue denominado Lugar Santo. Dentro del mismo, otro espacio menor y restricto, llamado Lugar Santísimo, fue reservado únicamente para la entrada del sumo sacerdote, que ingresaba al lugar una vez por año para hablar personalmente con Dios. Era allí que quedaba almacenada el Arca de la Alianza y dentro de ella las tablas de los Diez Mandamientos (una copia labrada por él mismo), un jarro con maná (alimento mandado por Dios desde los cielos para el pueblo en el desierto) y la vara de Aarón que floreció (Números 17:6-9). El Señor también describió cómo deberían ser las piezas importantes  del Tabernáculo, como la Menorá  (el gran candelabro de oro), el Altar del incienso y la mesa de los panes de la proposición.

El Tabernáculo,  estaba siempre en el centro de las moradas improvisadas en el desierto. Alrededor de él, estaban erguidos los campamentos de los levitas, cuya función era cuidar del templo itinerante. Solo entonces, alrededor de los guardianes, todos los demás se alojaban.

Esa estructura fue armada y desarmada aproximadamente durante 40 años. Después de la conquista de la Tierra Prometida por el pueblo de Israel, el Tabernáculo quedó fijo cerca de 400 años, hasta la construcción del primer Templo de Salomón. Este fue hecho con la misma estructura de adoración presente en el Tabernáculo.

“Dios quiso habitar entre nosotros, quiso vivir en el desierto con Su pueblo, en una tienda. Dios merecía toda aquella riqueza. Él merece mucho más que cualquier persona. Es nuestro hacer que eso continúe”, contó Núbia Siqueira, estudiosa de la Biblia, al recordar que la réplica del Templo de Salomón también está siendo construida con materiales especiales y de la mejor calidad, traídos directamente de la Tierra Santa.

Todos los detalles del Tabernáculo serán retratados en la gran réplica del Templo de Salomón, que será inaugurada, en San Pablo, en el barrio de Brás. En breve, usted, lector, podrá verificar de cerca esta obra de adoración y fe.

 

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