¿Será que la edad importa?

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Es cierto que cada etapa de la vida tienes sus ventajas y desventajas. Cuando somos jóvenes, nos beneficiamos de la fuerza, de la vitalidad… cuando envejecemos, de la experiencia, de la madurez, la ponderación… por eso, te pregunto: “¿a quién Dios puede usar más: al joven o al maduro?”

En primer lugar, vamos a analizar las características de uno y de otro:

EL JOVEN – Tiene fuerza, disposición, coraje, voluntad… pero también la inexperiencia, la inmadurez, el impulso y la falta de sabiduría.
EL MADURO – Tiene experiencia, madurez, sabiduría… pero también acomodación, la falta de voluntad y el cansancio.

Aunque, el diablo sabe, que si consigue poner en evidencia o trata de llegar a las debilidades o fragilidades del maduro, podrá causar más estragos… ¿POR QUÉ?

Imagina el maduro con experiencia, madurez y sabiduría que Dios le dio, aliado con la fuerza, disposición, valentía y voluntad. ¡El maduro sería, con seguridad, imparable!

Es por este motivo que vemos al diablo actuando más en la vida de quien ya está en la Iglesia hace más tiempo, provocando la acomodación, el desánimo y la debilidad que en los “jóvenes” de la Fe. Si el diablo consigue adormecer la fe de un maduro, impedirá que MUCHO sea hecho en la Obra y en el Reino de Dios.

Piensa en Abraham, Moisés, Josué, Caleb, Pedro, Pablo… Dios los llamó cuando ya tenían una cierta edad, no cuando eran jóvenes.

Por eso, cuanto más tiempo tenemos en la Presencia de Dios, más alto debemos volar, más rápido debemos correr, más debemos conquistar y, consecuentemente, ¡glorificarle!

No es en vano que las Escrituras Sagradas dicen:

“Plantados en la casa del Señor, florecerán en los atrios de nuestro Dios. Aun en la vejez darán fruto; estarán vigorosos y muy verdes…” (Salmos 92.13-14)

 Fuente: juliofreitas.com/es

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