Sexo: la influencia del padre en el comportamiento de los adolescentes

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Según un análisis de varios estudios de la Universidad de Nueva York (NYU), en Estados Unidos, la cercanía emocional y las actitudes del padre influencian bastante en el comportamiento de sus hijos adolescentes en relación al sexo.

Cuando los padres son muy condescendientes en relación al sexo, los hijos adolescentes pueden comenzar a tener una vida sexual prematura. Pero los padres que hablan francamente, dejando en claro los límites y consecuencias que involucran al tema, ayudan a que sus hijos reflexionen y esperen un momento más adecuado.

El estudio también muestra que los hijos más cercanos a los padres no se precipitan en relación al sexo.

De acuerdo con Vincent Guilamo-Ramos, profesor del curso de servicio social de la NYU y uno de los autores del análisis, los datos pueden ayudar a los investigadores a comprender mejor esa influencia paterna para la elaboración de mejores estrategias que puedan ayudar a muchos en la crianza de sus hijos.

Una situación de riesgo

Una investigación realizada en 2011 por el Centro de Control y Preservación de Enfermedades de Estados Unidos arrojó resultados preocupantes: el 47% de los estudiantes de enseñanza media de ese país ya tuvieron relaciones sexuales, el 40% de los que tenían vida sexual activa prematura no habían usado métodos de protección (como preservativos) la última vez que tuvieron relaciones. Guilamo-Ramos dice que ese comportamiento de riesgo puede causar problemas a veces irreversibles en la vida del adolescente, como enfermedades de transmisión sexual (algunas mortales) y embarazo no deseado.

El profesor dice que, en la mayoría de los estudios sobre este tema, el principal foco es la relación de la madre con los hijos. Un análisis del papel del padre era necesario. Los investigadores de la NYU tuvieron acceso a 13 estudios sobre la influencia paterna en el comportamiento de los adolescentes entre 11 y 18 años. Se definieron como “padres”, en el análisis, no solo a los progenitores propiamente dichos, sino a otros hombres con un papel activo en la educación de ellos, como padrastros, padres adoptivos, tíos, padrinos y abuelos.

En la medida justa

Los resultados mostraron que los padres rigurosos en extremo, así como los excesivamente liberales cuando el tema es el sexo, tienen hijos que se inician sexualmente muy temprano. Pero los moderadamente controladores, que tienen un diálogo basado en el respeto, ayudan a que los jóvenes tengan la conciencia de esperar el momento adecuado.

“Los padres moderados son los que presentan las reglas claras a sus hijos, discutiendo con ellos, racionalmente, sobre las consecuencias del sexo”, explica Guilamo-Ramos. El docente considera que los adolescentes orientados de esta manera entienden mejor las consecuencias de no seguir las reglas. Eso genera en el joven una autonomía en niveles adecuados, pues él sabe que se respeta su opinión, lo que le permite tomar las decisiones correctas aun lejos de los adultos, teniendo en consideración la importancia de sus actitudes para todos.

Los investigadores alegan que el análisis les mostró que los padres y las madres influencian de manera diferente las áreas de desarrollo del niño, como el éxito en el estudio y las relaciones con sus padres. “La falta del foco de los padres puede representar la pérdida de una gran oportunidad de contribuir a que sus hijos tengan, en un futuro, una vida sexual saludable”, destaca Guilamo-Ramos.

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