Si la somnolencia se filtra en el trabajo

sueño

La neuróloga Montserrat Pujol es una activa investigadora del mecanismo del sueño. Vocal del Grupo de Estudios de Trastornos de Vigilia y Sueño de la Sociedad Española de Neurología (SEN) ha analizado los motivos y las consecuencias de la somnolencia en el ser humano, en especial en el ámbito laboral.

“Somnolencia es aquella sensación subjetiva que, en general, precede al sueño, ganas de dormir, pérdida del interés por estar despierto…”, define la doctora quien indica que también se relaciona con cansancio o apatía.

Si sentimos la necesidad de echar una cabezada -sobre todo los adultos jóvenes que cada día van a clase o al trabajo- la razón está en que dormimos menos de lo que el cuerpo y, sobre todo, el cerebro necesita.

“Pero no hacemos caso -apunta Pujol- estamos acostumbrados a trabajar mucho y a no prestar atención al sueño. Y es muy importante porque en esas horas de descanso es cuando recargamos energía y nuestro cerebro recupera memoria, sigue trabajando”

Además de la privación de sueño, hay otras causas para la somnolencia como hábitos incorrectos, determinados fármacos, el consumo de alcohol, enfermedades médicas y psiquiátricas, y las enfermedades propias del sueño, como la narcolepsia, la apnea o piernas inquietas.

La somnolencia produce cambios en la conducta, hipoactividad motora, respiración regular y lenta, bostezos, lentitud mental, disminución del parpadeo…

Los trabajadores por turnos, los que menos duermen

Montserrat Pujol cita un estudio del 2005 que refleja que la prevalencia de somnolencia diurna excesiva en la población adulta es del 2,5%, un porcentaje que considera “muy alto” teniendo en cuenta que enfermedades como el parkinson o las embolias registran índices más bajos.

Destaca que estos problemas del sueño ya se investigan desde hace décadas. Así, un estudio de la American Sleep Disorders Association, de 1995, reflejaba ya que los trabajadores que tienen que cambiar de turno de trabajo (mañana, tarde y noche), en un 82% de los casos duermen menos de 5,5 horas. Aquellos que cumplen su jornada por la noche tienen una media de sueño de 5,8 a 6,4 horas.

Lo que conlleva una disminución de la energía, del estado de animo, fatiga, disminución del rendimiento y accidentes laborales. “Muchas veces hay personas que dicen padecer problemas en su estado de ánimo y en realidad son problemas de sueño”.

Otro estudio más actual, de 2011, realizado en Estados Unidos por Journal Sleep Resert con un seguimiento de mil personas con una edad media de 47 años y sin alteraciones del sueño, constata que los que trabajan más horas duermen menos y los que trabajan menos horas duermen más. Además, los que menos duermen desarrollan más enfermedades y precisan más bajas laborales.

En este cuadro se observa el rendimiento laboral de trabajadores que no sufren trastornos de sueño pero que duermen menos o igual a 6 horas; de trabajadores con problemas de sueño como insomnio, apnea o piernas inquietas y trabajadores con turnos de trabajo con alteraciones de sueño.

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¿Recuperamos si dormimos más el fin de semana?

El tiempo medio de un buen descanso puede estar en las 8 horas “pero depende de cada persona y de la edad”. En cualquier caso si una persona cada noche duerme menos de 8 horas y los fines de semana o días de descanso laboral  añade dos o más horas de sueño, “para recuperar”, esto significa “que se están privando de sueño durante la semana”, explica la doctora.

Sin embargo, no está claro que las horas de sueño que perdemos durante la semana y, por tanto, ese déficit de recarga de energía, la recuperemos si dormimos más durante el fin de semana. Los investigadores están divididos en este punto.

Explica que si durmiéramos lo suficiente nuestro reloj biológico estaría bien programado y nos despertaríamos y dormiríamos a la misma hora, sin necesidad de un despertador que nos interrumpa. “Pero lo hacemos al revés: nos vamos tarde a la cama, nos ponemos temprano el despertador y nos tomamos un café para espabilarnos”.

La neuróloga recomienda “el sentido común de los abuelos: dormir en su justa medida prestando atención a nuestro cuerpo”. Pero reconoce que hay elementos, como la televisión, que nos secuestran en el sofá más de lo debido.

“Dormir es tan importante como una comer de forma adecuada” y por eso Montserrat Pujol se queja de la desinformación de la población y de que la falta de financiación haya enterrado los cursos sobre el sueño que organizaba el Grupo de Sueño de la SEN para neurólogos residentes. La crisis también nos quita el sueño.

Fuente: http://www.efesalud.com

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