Sólo el sacrificio puede activar la bendición

activarlabendicion

Cuando Dios creó al Hombre, fue a Su Imagen y Semejanza. Y cuando lo hizo, ¿cuál fue Su objetivo?

Ser la propia bendición. Era éste el objetivo de Dios para el Hombre, pues Él tenía autoridad sobre toda la Creación.

Mientras que el Hombre obedecía a Dios, continuaba siendo la propia bendición y Su Promesa era con él. Cuando obedecemos a la Palabra de Dios, tenemos acceso a Sus bendiciones. Pero cuando el Hombre desobedeció a Dios, Él desactivó la bendición y activó la maldición. Los demonios recibieron la autoridad del Hombre, no de Dios, para robar, matar y destruir. ¿Y qué hizo el Señor Jesús? Vino a este mundo para rescatar dicha autoridad, desactivando la maldición y activando la bendición, la Salvación.

Pero, si Dios vino a cancelar la maldición y activar la bendición, entonces, ¿por qué la mayoría de las personas están maldecidas? Porque mientras el Hombre Sacrificaba para Dios, era bendecido, pero cuando de hacerlo activó la maldición.

Quien tiene el poder sobre la muerta y la vida es cada uno de nosotros. Dios ya nos dio esa autoridad, Jesús ya vino y murió por nosotros para hacer con que tu y yo tengamos el derecho de Sacrificar y activar la bendición y desactivar la maldición o, al contrario, no Sacrificar, desactivar la bendición y activar la maldición. Pero, sólo el Sacrificio tiene el poder de activar la bendición y desactivar la maldición.

“Al cielo y a la tierra pongo hoy como testigos contra vosotros de que he puesto ante ti la vida y la muerte, la bendición y la maldición. Escoge, pues, la vida para que vivas, tú y tu descendencia…” (Deuteronomio 30.19)

La Palabra de Dios sólo se cumple en la vida de aquellos que Sacrifican.

Pero, ¿cómo activo yo la bendición?

“…amando al Señor tu Dios, escuchando su voz y allegándote a El; porque eso es tu vida y la largura de tus días, para que habites en la tierra que el Señor juró dar a tus padres Abraham, Isaac y Jacob.”(Deuteronomio 30.20)

Cuando se ama nos casamos y cuando no hay amor no hay ni siquiera un compromiso. ¡Así también es con Dios! Cuando amas a Dios Le entregas tu vida, sin restricciones, sin reservas y esa es la primera cosa a ser hecha para activar la bendición.

La segunda cosa es dar oídos a Su Voz. Sólo ganas si obedeces a Dios, ya que, cuando desobedeces, tienes todo por perder. Fue lo que sucedió con Adán y es lo que ha ocurrido en la vida de la mayoría de las personas.

La tercera cosa es el apego a Dios. Apégate a Él y no a los bienes materiales, a la familia, a los diplomas, a las experiencias, al dinero.

Tu vida depende de 3 cosas, que se resumen en Sacrificio. Yo Sacrifico a Dios, cancelo la maldición y activo la bendición. Yo no Sacrifico para Él, sacrifico para mí o para los demás y desactivo la bendición y activo la maldición.
Resumiendo, las 3 cosas que debemos hacer son:

1º Amarlo;
2º Escuchar Su Voz;
3º Apegarnos a Él.

¿Quién se beneficia cuando hace estas 3 cosas? Eres tú quien activa la bendición y cancela la maldición.

Related Posts

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *