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Las mujeres se miran casi todos los días, su mirada en el espejo, al vestirse, después de bañarse, al ponerse crema en la piel. Ellas pueden notar en su rostro algunas arruguitas o un granito que les acaba de salir. En su cuerpo, ve las cicatrices de su infancia, algunas estrías y la celulitis que insisten en continuar en donde están. Las canas que comienzan a salir, una sonrisa tímida, una mirada tranquila. El hecho es que usted puede notar todo, pero será que logra verse. Usted se da cuenta o se permite notar lo que realmente pasa en su interior.

Será que consigue notar la cicatriz de la infancia que no la marcó afuera, sino que le dejó marcas en su interior. ¿Es capaz de perdonarse por algo que hizo o que nunca pudo hacer?

Muchas mujeres simplemente aceptaron lo malo que les pasó y se volvieron rehenes de un pasado que solo les causa dolor. En el medio de todo lo que las sofoca no hay espacio para que vean su propio potencial para que sepan las increíbles mujeres que son. No saben que podrían decirle adiós a todo lo que las tira abajo para tener el coraje de construir una nueva historia.

Véase tal como es

Para las que quieren ahogar los propios miedos y dejar de una vez la vida de debilidad y fracasos, el Proyecto Rahab dicta un curso que ayuda al autoconocimiento. “El Rahab trabaja con mujeres que fueron rechazadas, maltratadas por la familia y por su pareja. Mujeres que guardan dentro de sí un trauma, una barrera”, puntúa Carlinda Tinôco, responsable por el proyecto en la zona sur de la capital paulista.

Según ella, el proyecto ayuda a las mujeres a hacer emerger sus complejos y miedos para poder superarlos. “Es entenderse a sí misma lo que permite confrontar temores, conocer los propios límites, reconocer las fortalezas y provocar un crecimiento personal. El curso es una limpieza interior”.

Ella adelanta qué esperar del curso que está compuesto por temas semanales. “Primero comenzamos por la casa, por el interior, porque eso es autoconocimiento. Después hablamos sobre los hijos, los padres y el marido. El curso está dirigido a la mujer, pero va a repercutir en todos los que la rodean”.

La responsable del proyecto cuenta que también necesitó tratar sus miedos para poder crecer como persona. “Yo viví traumas de la infancia, pero llega un momento en el que tenemos que madurar y cuestionarnos. Eso fue lo que hice.

Aprendí que cuando me deshago de sentimientos negativos que provocan confusión, todo se vuelve más sencillo”, relata.

De esa forma, si una mujer se conoce a sí misma consigue vivir más feliz y realizada. “Van a haber tribulaciones, la vida de una mujer que lucha por su matrimonio y por sus hijos no es fácil. Pero, cuando se tiene un equilibrio, las cosas fluyen mejor”, dice Carlinda, quien finaliza “El autoconocimiento es eso: Que la mujer se mire al espejo y vea la imagen de Dios en ella. Es conocerse a sí misma. Cuando me conozco, marco la diferencia”, completa.

Tal vez usted crea que no necesita ayuda porque no vivió traumas o abusos en el pasado. Pero si percibe que usted es una persona que depende de la opinión de otras personas, esclava de los patrones o las palabras que acepta de forma gratuita, es débil emocionalmente, si no sabe lo que quiere o no entiende su propio comportamiento, es una prueba de que esta es su oportunidad.

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