Su lado hombre, su lado súper

ladosuper

Usted ya fue niño. Y, como niño, tuvo un héroe. O más de uno.

Claro, aquellas mañanas frente a la televisión, tardes sumergiéndose en revistas, historietas o sesiones de cine y video que traían a aquellos hombres admirables con capas e identidades secretas. Eran sujetos extraordinarios con poderes y habilidades que colocaban al servicio del bien.

Uno de ellos es muy especial. Ya hace casi 80 años que  Superman habita en la mente de niños y hombres que  vibran al imaginarse con sus poderes. Eso es lo que  convierte a Kal-El, su nombre de bautismo, un ser del planeta Krypton que adoptó a la Tierra como hogar. Tan especial, ¿verdad? ¿Fue eso que lo tornó un héroe?

Sí y no

Primero, ¿cuál es la definición de héroe? Juntando las definiciones de algunos diccionarios y resumiendo: es una persona que reúne atributos necesarios para superar, de forma excepcional, un problema de dimensiones extraordinarias. O sea, es alguien capaz de vencer algo mayor que él.

Por más que Superman tenga poderes extraordinarios, sus enemigos y las catástrofes naturales que enfrentó siempre le parecieron, de cierta forma, mayores y más poderosas en aquel exacto momento. Sí “aparecían”. Pero él las vencía, mostrando quién era mayor.

“¡Ah!, pero es fácil para él atrapar a un grupo de delincuentes armados y vencer con un golpe, usted podría decir. Sí, pero lo que vuelve a Kal-El especial no son sus poderes, sino cómo los usa. Con sus poderes, lo que Superman podría, también con un simple golpe, es dominar toda la Tierra. Sin embargo, él se comporta de acuerdo con la educación que le dieron sus padres adoptivos, un humilde matrimonio del estado norteamericano de Kansas, para que nunca deje que sus habilidades alienígenas sean mayores que él mismo. El poder corrompe cuando es mal usado. Es por eso que no es solo por su lado súper que lo admiramos hace casi ocho décadas, sino por su lado de hombre, en la acepción de la palabra. Superman es un héroe porque él lo escogió, y honró su elección, ser Clark.

Kent, un muchacho que salió del interior a la ciudad grande para estudiar en una facultad y trabajar en un periódico. Superman vuela, levanta barcos y aviones, viaja por el espacio si equipamiento. Clark sigue horarios para no llegar tarde al trabajo, viaja en tren, paga cuentas, debía tener buenas calificaciones en la escuela y en la universidad. Y justamente es eso lo que lo aproxima a aquellos que juró proteger, como usted vio (Si no, todavía hay tiempo en video) en la reciente película Superman – El Hombre de Acero.

Mientras usted envidia sus habilidades sobrehumanas, él sueña con ponerse de novio, casarse, hacer deporte con amigos y cumplir bien sus obligaciones profesionales. A veces, todo esto que parece común, puede parecer difícil para nosotros. Levantarse temprano cuando uno está cansado puede parecer un esfuerzo descomunal. Equilibrar las cuentas a fin de mes para no entrar en una crisis. Y hasta cuidar la relación con la mujer en aquellos días difíciles del mes para lograr mantener la armonía. Eso  ¿no lo volvería, proporcionalmente, un héroe también? Un bombero está consciente que el fuego puede herirlo o matarlo, e igualmente, entra en lugares en llamas listo para caer. Un policía sabe que no es a prueba de balas, pero cela por la seguridad de quien no conoce durante un asalto o un secuestro. Un pastor y su esposa saben que no son inmunes a las enfermedades e, igualmente, eligen dejar su lugar de comodidad en su país y dar apoyo a las comunidades africanas amenazadas por el ébola, una de las enfermedades más contagiosas, crueles y falales de que ya tuvimos noticias. Si eso no es ser un héroe, es difícil decir qué lo es.

Usted tiene mucho de súper cuando mejora su lado de hombre. Es eso lo que define en héroe, así como sucedió con aquel muchacho del interior de Kansas lleno de dudas, pero que eligió dar su mejor en todo lo que hacía – si, ese es su poder esencial. Así como Clark, usted elige ser un héroe o un villano de la vida. Y elige según la decisión que sembró.

Y hay algo que lo coloca por encima de Superman, ¿sabía? Usted Existe. Él no.

Súper poder de las palabras

Su boca puede hacerle fuerte o débil. Hay mucho poder en las palabras que proferimos, pues ellas pueden hacerle avanzar en la vida o trabarla. Sucede que las palabras influencian actitudes, y esas sí hacen diferencia. Ellas condicionan tanto el pensar como el actuar.

¿Qué tal, entonces, limitar las palabras negativas de su vida? Ellas pueden estar en forma de verbos, adjetivos, sustantivos, etc. Y peor todavía, en la forma de excusas  que atrasan su evolución como hombre.  Antes, no obstante, es necesario identificar cuáles son, para entonces expulsarlas de su vocabulario.

Related Posts

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *