surosa

Un hombre plantó una rosa y la regó fielmente y antes de que floreciera, la examinó y vio el brote que pronto se abriría, pero también tomó nota de las espinas en el tallo y pensó: «¿Cómo puede una flor hermosa venir de una planta rodeada de espinas tan afiladas?»

Entristecido por este pensamiento, se rehusó a regar la rosa, y antes de que estuviese lista para florecer, murió.

Este ejemplo es sólo para enfatizar que lo mismo ocurre con mucha gente.

Es como si dentro de cada uno de nosotros existiese esta hermosa rosa: las cualidades dadas por Dios y  plantadas en nosotros, creciendo en medio de las espinas, de nuestras fallas y fracasos.

Muchos de nosotros nos miramos a nosotros mismos y sólo vemos las espinas, los defectos.

Si nos desesperamos, pensando que nada bueno puede venir de nuestro interior y nos negamos a regar el bien dentro de nosotros, él muere.

Algunas personas no ven la rosa dentro de sí mismas.

Una de las cosas más bellas y maravillosas que existen dentro de los que aman a Dios, es la capacidad de amar a pesar de todas las espinas y ser capaz de encontrar la rosa dentro de cada uno…

La próxima vez que mires a tu madre, hermana, amiga… Busca la rosa en su interior. Ayúdala a que también la vea e ignore las espinas… porque todas nosotras las tenemos.

Fuente: nandabezerra.com

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