¿Te sientes ofuscado por las luces de este mundo?

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¿Te sientes ofuscado por las luces de este mundo? ¿Por qué has sido tan seducido por las luces del mundo? ¿Te pusiste a pensar en esto?

¿Es normal que no te moleste, el hecho de estar, supuestamente, en la Presencia de Dios y que todavía te sientas tan apegado al brillo del mundo?

Recuerda que el diablo andaba sobre “el brillo de las piedras”,algo aparentemente “bueno”, y que alegra el corazón humano… pero sí el mismo se corrompió en un mundo perfecto, imagínate nosotros, que vivimos en un mundo donde él es el príncipe de la oscuridad.

En verdad, las luces del mundo esconden la oscuridad que existe detrás de ellas, que traen el vacío al interior de quien se deja fascinar. Observa la mirada de quienes están seducidos por esas luces.

Es algo vacía y triste. Pero el diablo también trabaja con pensamientos, especialmente los que estimulan la vanidad y a los sentimientos… y usa las artes, los colores, las luces… cosas que llenan los ojos y la mente.

Y los que son seducidos por las luces y pensamientos de este mundo, nunca están satisfechos, realizados, completos, existe siempre algo que les falta y es, justamente, en esta búsqueda, donde acaban por cometer errores que les llevan a la autodestrucción.

El Señor Jesús dijo:
“Vosotros sois la Luz del mundo…” (Mateo 5.14).

Piensa… ¿será que la Luz puede ser atraída o seducida por la luz? ¡NO! ¡De ningún modo! Pero la oscuridad sí, es atraída por la luz. ¡El Verdadero Cristiano tiene el Espíritu de Dios, la Palabra de Dios y el Nombre de nuestro Señor Jesús, por eso, si cae, es por su decisión personal y, para nosotros, no hay excusas!

No seas subsirviente (sumiso) al brillo de este mundo. Nosotros somos la Luz del Mundo, nada nos tiene que seducir… y si esto está ocurriendo, entonces, es porque ya estabas apagado. El Apóstol, inspirado por el Espíritu Santo dijo:
“No apaguéis el Espíritu” (1 Ts. 5.19)

Lucifer significa “lleno de luz”, pero la luz que antes ostentaba se transformó en una luz nefasta, la luz del mundo, porque se dejó contaminar por la vanidad.

Por eso, piensa, medita y extrae tus conclusiones sobre lo que te llama la atención en este mundo: ¿son las luces? ¿Las vitrinas? ¿Los colores?… es todo para captar tu visión. Y tus ojos imponen a tu corazón el deseo… y tu corazón hace que compres, mientas, vendas, que te prostituyas, que dudes, que desertes, que te enorgullezcas, que te quedes intimidado, excluido… incluso sin tener condiciones, incluso sin que haga falta… y, si no tienes, hace que te quedes mirando a lo que ya tienes.

¡Dios es contigo, y yo también!

Ojf

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