Tener celos ¿es saludable para la relación?

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En toda relación, es normal preocuparse por el otro, sin embargo, si no existe equilibrio esa preocupación puede evolucionar a un comportamiento controlador y obsesivo. En la vida amorosa, los celos no son algo grave, pero el exceso es peligroso.

Para Andrea Stravogiannis, psicóloga de la Universidad de San Pablo, los celos son un sentimiento universal. “Los celos considerados normales tienen como función proteger y cuidar la relación con la persona amada. Generalmente es accionado cuando la persona siente que va a perder esa relación”, destaca. En la fase adulta, los celos hacen bien a la relación, cuando el compañero se siente amado y seguro.

Los celos descontrolados pueden ser generados por inseguridad, baja autoestima y ansiedad que provocan posesividad e inseguridad. “Los celos perjudiciales son los considerados patológicos o excesivos que generan la pérdida de control. Cualquier situación o un gesto es interpretado como una amenaza a la relación”, dice la especialista.

De acuerdo con Andrea el primer paso para cambiar es reconocer que hay un problema. El consejo para quien ha sido víctima de una pareja con celos obsesivos es ayudarlo. Es necesario ofrecerle ayuda de forma cuidadosa y hacerle saber que necesita aprender a confiar y a valorar la relación que construyeron juntos. Si quiere aprender a manejar sus celos o los de su pareja participe de la Terapia del Amor este jueves a las 7 am, 10 am, 12 m, 3 pm y especialmente a las 7 pm en el Boulevard de Sabana Grande diagonal a la estación del metro Chacaíto.

“Pasé por dos infidelidades y sentí que no valía como mujer”

María nos cuenta su experiencia en la Terapia del Amor: “Después de una relación de 10 años sufrí dos infidelidades, eso me llevó a tener la sensación de que el mundo se terminaba. Empecé a estar muy triste, con baja autoestima, sentía que no tenía valor como mujer, porque me había casado para siempre. Había depositado toda la confianza en esa persona pensando que me iba a hacer feliz. En una decepción tan grande como lo fue esa infidelidad y de la forma en que la pasé, cargaba un dolor muy grande dentro mío.

Viniendo a la Terapia del Amor cada jueves fui cambiando. Los primeros jueves era un mar de llanto. Al escuchar cada orientación me fui dando cuenta de que tenía que quitar todo eso, no podía pretender una nueva vida, una nueva relación, si yo no dejaba atrás el pasado. Entonces empecé a dejar todo el pasado atrás, aprendí a valorarme como mujer, creí que Dios iba a colocar a la persona ideal en el momento justo.

Hoy soy feliz, no estoy deprimida, ni ansiosa, estoy esperando a la persona correcta en el momento correcto”.

 

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