Todo lo que usted tiene no es suyo

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David era un hombre conforme al corazón de Dios y reconocía que toda condición que poseía no venia de él, sino del Altísimo. En la construcción del Templo, él decidió convocar al pueblo a ofrendar para la edificación del mismo.

Además, él abrió su particular tesoro y lo colocó a disposición de los gastos de aquella magnífica construcción. Sin embargo, el rey David tenía plena convicción de que lo que estaba ofreciendo vino de las propias manos de Dios, y que en realidad sólo estaba siendo devuelto al Verdadero Dueño:

«Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es tuyo, y de lo recibido de tu mano te damos». 1 Crónicas 29:14

Cuando Dios nos llama a hacer prueba de Él a través de los diezmos, Él quiere ver  nuestro reconocimiento de quién es Él en nuestras vidas. Después de todo, no somos nosotros los que estamos dando algo a Dios, es Él quien nos ha dado las condiciones y espera que consideremos eso.

«¿O quién le dio a él primero, para que le fuese recompensado? Porque de él, y por él, y para él, son todas las cosas. A él sea la gloria por los siglos. Amén». Romanos 11.35,36

Si usted es un diezmista, o desea convertirse en uno, y asumir un compromiso con Dios, aproveche la oportunidad de participar el próximo domingo 7 de septiembre de la «Consagración de los diezmistas», que será realizada en todas las iglesias Universal. Encuentre la dirección más cercana a usted accediendo a http://www.iurd.com.ve/direcciones-en-venezuela/

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