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Jesús le dijo a una mujer: “… mas el que bebiere del agua que yo le daré, no tendrá sed jamás; sino que el agua que yo le daré será en él una fuente de agua que salte para vida eterna.”, (Juan 4:14). El agua que Jesús está prometiendo no es la que quita la sed natural, sino el Espíritu de Dios.

Cuando leemos un libro, bebemos del espíritu de su autor, por eso, al leer la Biblia bebemos del Espíritu de Dios.

Lo que Jesús trajo para nosotros no es religión ni una simple información, Él nos trajo el Agua que hará dentro suyo una fuente que brotará. De mi interior brota el Agua que viene de Dios y a través de eso, los que han creído pudieron experimentar un cambio en su vida, y Dios quiere hacer esto con usted. Él quiere que cuando usted hable salga el Agua de la Vida para que beban los demás.

Cuando usted bebe de esta agua no será más una persona depresiva, triste, no dependerá de otro para ser feliz porque usted será la propia felicidad. El Espíritu de Dios fluirá a través suyo.

Dios no quiere que usted sea una persona religiosa, no quiere que busque por todos lados una palabra que conforte su corazón, Él quiere que usted sea feliz, que sea una fuente de vida para los demás. Porque cuando uno tiene el Espíritu de Dios no habla de forma negativa. Cuando el Espíritu de Dios viene sobre usted, nunca más será la misma persona.

Cuántos dicen “quiero casarme porque tengo derecho a ser feliz”, como si el matrimonio hiciera feliz a las personas… Cuando usted bebe del Espíritu Santo, no importa si tiene cultura o no, si es rico o no, si es extranjero o no, si es hombre o mujer, si es blanco o negro, pasa a ver a los demás como almas sedientas también.

Cuando usted recibe el Espíritu de Dios, su rostro se ilumina, puede notar el sufrimiento de los demás a través de su mirada.

Con el Espíritu Santo, usted tendrá problemas, como todos tenemos, pero no estará triste, tendrá paz en su interior aunque por fuera se esté librando una guerra. ¿Esto es religión? No, es vida, y vida para toda la eternidad.

Si usted quiere recibir el Espíritu de Dios, beber de esa Agua de Vida, debe saber una cosa: nadie recibe el Espíritu de Dios sin dar su vida por entero a Jesús. Usted da su vida, la sacrifica por Él, y Dios le dará Su Espíritu, es un intercambio, su vida por la de Dios. Si usted no le da toda su vida, no espere recibir Su Espíritu.

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