¡Usted es lo que come!

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Los nutricionistas dicen: “Eres lo que comes”

Desde el punto de vista humano, cuando una persona no posee una buena alimentación sana y balanceada su cuerpo y organismo serán los resultados de su alimentación diaria.

Existen personas que comen de manera sana y su organismo está en condiciones saludables, pero también existen personas que comen muy mal y su estado o apariencia física parece ser muy buena pero no es así verdaderamente.

Ahora, si llevamos esto a nuestra vida espiritual y familiar ¿Cómo podríamos relacionarlo?

Usted participa en las reuniones, escucha las predicas, consejos y orientaciones para que su vida espiritual sea saludable y el resultado sea satisfactorio también a su alrededor, es decir, en su casa, en su trabajo, en la universidad etc. Pero, no siempre es así… ¿verdad? Usted se pregunta ¿Por qué mis hijos y familiares no han podido alimentarse de las cosas de Dios?

La mujer sabia edifica su casa, pero la necia con sus manos la destruye (proverbios 14:1)

Mujer, solo usted tiene el poder para hacer de su familia un hogar sano según el alimento que usted le da a cada uno de ellos.

Ahora pregúntese ¿Qué alimento espiritual estoy comiendo para reflejarlos a los que me rodean? Quizás su alimento no ha sido directamente provocado por usted, sino por las personas que no comparten su misma fe, usted es víctima de las malas palabras entre sus amistades, de rumores destructivos y hasta de malos comentarios sobre usted misma. Quizás usted está haciendo cosas erradas sin percibirlo, por ejemplo:

–          Está viendo a alguien con malos ojos

–          Tienes resentimiento hacia alguien

–          No logras hacer las cosas con amor para sus familiares

–          No ha podido esforzarse para ser discreta

–          Generalmente estás muy involucrada con cosas que no le edifican

Usted tiene un papel muy importante en su familia, aliméntese de la presencia de Dios para que su vida espiritual sea saludable y así pueda ser una persona llena de vitalidad desde el interior para el exterior.

 El hombre bueno, del buen tesoro de su corazón saca lo bueno; y el hombre malo del mal tesoro de su corazón saca lo malo, porque de la abundancia del corazón habla la boca. (San Lucas 6:45)

¿Qué alimento está comiendo? ¿Qué abunda en su corazón? ¿Qué alimento está dando a sus familiares a través de sus actitudes y de lo que habla, amiga?

 

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