Vigilante

Pasar con el carro por una calle llena de pozos, a alta velocidad, es sinónimo de muchas sacudidas. Eso sin contar el peligro de accidentes, los daños en el carro, entre otras cosas. Nuestra vida también es de la misma forma. Si andamos sin tener los cuidados necesarios, pueden ocurrir muchos errores y traumas.

“Velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil.” Marcos 14:38

Cada día escuchamos más y más atrocidades. Padres que matan a sus hijos, hijos que se van de su casa para vivir en la calle, hombres que matan mujeres a causa de los celos. Casos que nos chocan aun más cuando sabemos que esas personas conocían la Palabra de Dios.

Entonces nos detenemos y nos preguntamos: “¿Por qué sucede eso?” Hay una situación que puede servir como ejemplo de todo:

Una persona se convierte, inicialmente está aquel primer amor, aquella búsqueda constante, oraciones, ayunos, entregas, fe en acción. El tiempo pasa y deja que la rutina tome el control. Ya no es tanto el tiempo dedicado a la oración, sino que una parte va a la novela, a internet,  a una conversación inútil con alguien. Cuando se da cuenta, hay allí un ser frío, vacío de la presencia de Dios.

En ese momento, el mal comienza a reinar.

La persona piensa: “Es solo una salidita, en un rato vuelvo a casa y mi vida con Dios no será afectada.” “Después de la novela, yo oro.” “¿Cuál es el problema de quedarme en internet?” “Dios entiende mis necesidades.”

Los celos exacerbados comienzan a ganar más espacio. La ambición, la pereza, la falta de dominio propio, la envidia, la falta de amor, la rabia, el odio. Y sucede una tragedia.

Orar, estar en constante búsqueda, no es una imposición, sino una obligación de cada cristiano que desea mantenerse en la presencia de Dios.

Evitar tener consecuencias al pasar por una calle llena de pozos, es saber atravesarla con cuidado, sabiduría, despacio, mirando hacia los costados, con mucha cautela. De la misma manera lograremos pasar por las tentaciones, sin que nos saquen del camino correcto.

“Velad, pues, en todo tiempo orando que seáis tenidos por dignos de escapar de todas estas cosas que vendrán, y de estar en pie delante del Hijo del Hombre.” Lucas 21:36

 

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