“Vuelve ahora en amistad con Él, y tendrás paz, así te vendrá el bien. Recibe, te ruego, la instrucción de Su boca, y pon Sus palabras en tu corazón. Si vuelves al Todopoderoso, serás restaurado. Alejarás de tu tienda la aflicción, tendrás más oro que tierra, y como piedras de arroyos oro de Ofir, el Todopoderoso será tu defensa, y tendrás plata en abundancia. Porque entonces te deleitarás en el Todopoderoso, y alzarás a Dios tu rostro. Orarás a Él, y Él te oirá, y tú pagarás tus votos. Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz”. Job 22:21-28

Siempre que usted vea Espíritu escrito con mayúscula es el Espíritu Santo, y la palabra Él, escrito con mayúscula, es Dios.

“Vuelve ahora en amistad con Él…”

¿Cómo una persona podrá tener amistad con Dios si vive en el pecado? ¿Es posible? No. Los que son amigos del mundo se constituyen en enemigos de Dios.

“¿Y cómo puedo ser amigo de Dios, obispo?” Obedeciéndole, cuando usted obedece Su Palabra es Su amigo.

Todos hemos tenido amigos, ¿qué es un amigo? Es alguien que nos respeta, nos considera, no nos hace daño, es sincero con nosotros. La Biblia dice que un amigo puede ser más allegado que un hermano. Para ser amigo de Dios debo ser sincero con Él, obedecer Su Palabra.

“… y tendrás paz…”

La persona que no tiene amistad con Dios no puede tener paz, porque vive con miedo de que alguien descubra sus errores.

“… así te vendrá el bien…”

El bien viene sobre los que son amigos de Dios y obedecen Su Palabra.

“Recibe, te ruego, la instrucción de Su boca, y pon Sus palabras en tu corazón”

Recibe, guarda, obedece. Los que Le obedecen viven en paz y les viene el bien. Es un privilegio seguir y obedecer a Dios.

“Si vuelves al Todopoderoso, serás restaurado”

Usted puede haber sido la peor persona de este mundo, pero, si Le confiesa sus pecados y se aleja de ellos, el Señor Jesús le perdona y, como está escrito, usted será restaurado. En estos versículos está la clave, que es volverse a Dios.

“Alejarás de tu tienda la aflicción, tendrás más oro que tierra, y como piedras de arroyos oro de Ofir…”

Cuando uno obedece a Dios, es honesto con Él y vive de acuerdo con Su Palabra, Él aleja la aflicción y nos da una vida abundante.

“… el Todopoderoso será tu defensa, y tendrás plata en abundancia”

Cuando usted se entrega a Él, Dios pasa a ser su defensa, y ya no tiene que preocuparse por sus enemigos porque Él lo defiende. No es entregarse y volverse a una religión ni a una iglesia, sino entregarse y volverse a Dios.

Mire las promesas:

-tendrá paz

-le irá bien

-será restaurado

-no tendrá aflicción

-será prosperado

-Él será su defensa

“Porque entonces te deleitarás en el Todopoderoso, y alzarás a Dios tu rostro. Orarás a Él, y Él te oirá, y tú pagarás tus votos. Determinarás asimismo una cosa, y te será firme, y sobre tus caminos resplandecerá luz”

“Obispo, ¿cuál es la clave para que en mis caminos haya luz y no me falte nada y sea bendecido y tenga la protección de Dios?” La clave es entregarse como hizo Jacob. Decirle a Él: “Ya no quiero ser quien soy, la vida que he vivido solo me ha traído dolor. Señor ¡toma el control de mi vida!”

Y eso no es ser fanático. No. Eso es obedecer Su Palabra. No es que usted va a andar con el pelo hasta los tobillos, sino que va a entregarle a Dios el control de su vida. Va a obedecerlo, a oírlo, a ser honesto. Hay 2 Mandamientos principales: El primero es amar a Dios sobre todas las cosas con todo el corazón, la fuerza y el entendimiento. Y el segundo es amar al prójimo como a uno mismo. Que el bien que queremos para nosotros lo queramos también para los demás. Hoy la gente va por la vida calumniando, levantando falsos testimonios y, ¿cómo va a tener amistad con Dios si vive en la malicia, en la crítica, en la calumnia? ¡Solo aquel que se rinde a Dios tendrá paz!

Si me vuelvo a Él no seré un fanático ni un religioso, la religión es el gran problema que incluso trae el terrorismo a este mundo, mata a las personas diciéndoles que van a ser recompensadas en el cielo. Yo le digo que usted se vuelva al Señor Jesús y no a una religión. Yo no tengo religión. En estos versículos no dice: “Vuelve en amistad con una religión”, sino: “Vuelve en amistad con Dios”.

¿Es malo ser honesto? ¿Es feo ser sincero, ser esposo de una sola mujer o mujer de un solo marido? Lo que ocurre es que para el mundo lo correcto es lo incorrecto y lo incorrecto es correcto. Eso es afuera, ¡pero en la Palabra de Dios lo correcto es correcto!

Es un privilegio volverse a Dios, porque Él va a protegerlo, las cosas le van a ir bien y Él va a defenderlo cuando lo ataquen, pero usted debe entregarle toda su vida, lo que es y lo que pretende ser. Siendo así, ¿quién podrá hacerle daño?

Yo quisiera que usted pensara: ¿esta vida le ha traído el bien o el mal? Si Le entrega su vida a Él, Dios lo cuidará, nada le faltará y, dondequiera que usted llegue, llegará la bendición. Por eso es importante que se vuelva a Dios, no al hombre, ¡a Dios!

Quizás usted ha cometido muchos pecados y errores, pero, si se entrega, el Señor Jesús borra todo eso y lo transforma en una nueva criatura.

Una vez una persona me preguntó si podía congregarse en esta iglesia, porque en la iglesia en la que se congregaba no lo habían dejado participar en la Santa Cena. Le respondí que la Biblia dice: “Pruébese cada uno a sí mismo y coma así del pan, y beba de la copa” (1 Corintios 11:28). El Señor Jesús no vino a salvar a los sanos sino a los perdidos. Si usted quiere cambiar, ¿quién soy yo para impedir que usted cambie? Cuando uno se arrepiente, se rinde, se entrega a Dios, pasa a ser una nueva criatura y no hay pastor ni persona ni nadie que pueda impedir eso porque es entre la persona y el Señor Jesús.

Juan Bautista dijo: “He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo” (Juan 1:29). Los religiosos dicen: “Ha pecado mucho”, el diablo es acusador. Pero usted esta mañana tiene la oportunidad de volverse a Dios aquí y ahora y de ser transformado en una nueva criatura.

Piense en eso.

Dios le bendiga.

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