Waraira Repano (El Ávila )

avilaLa ciudad de Caracas, capital de Venezuela, está separada del mar por la cadena montañosa de Ávila, que la protege de las sorpresas climáticas del Mar Caribe. Desde la cúspide del Ávila (cerca de dos kilómetros de altura sobre el nivel del mar) es posible admirar al mismo tiempo el valle de Caracas y el azul del Mar Caribe. Allí, casi bajo el mismo cielo, puede descansarse del calor y respirar aire puro y fresco. Se puede llegar hasta esta atractiva cúspide por los múltiples senderos turísticos muy bien habilitados del Parque Nacional Ávila o en un cómodo vagoncito del teleférico, una suerte de sendero aéreo suspendido por cables.

Este sendero aéreo fue construido, como muchas otras cosas en Caracas, durante el mandato del General Marcos Pérez Jiménez, e inaugurado para el amplio público el 19 de abril de 1956. Desde entonces se convirtió en uno de los atractivos de la capital.

En unos 15 – 20 minutos, la cómoda cabina, con capacidad para 8 personas, supera la distancia de 3,5 kilómetros y sube a los pasajeros a una altura de 1100 metros sobre Caracas. Allí esperan a los turistas un paseo por la cúspide, muchos catalejos que apuntan en dirección al mar y a Caracas, kioscos con souvenirs, flores y dulces locales que son traídos desde Galipán, poblado montañoso situado en las abruptas laderas orientadas hacia el mar. Por supuesto que resulta de un exotismo especial para los residentes del trópico la pista cubierta de patinaje sobre el hielo con una superficie de 470 metros cuadrados. En ella siempre se concentra una buena cantidad de clientes deseosos de aprender a patinar. En el local de la pista la temperatura es de 20 grados. Cuando la cúspide es cubierta por las nubes, se produce un enfriamiento notable por lo que se recomienda tomar consigo algo de abrigo.

A los que no tienen prisa por salir a patinar al hielo se les puede recomendar ascender al Ávila alrededor del mediodía. Los café y pequeños restaurantes y las excursiones al hotel Humboldt (que hace decenas de años que no recibe clientes) comienzan su actividad aproximadamente a esa hora por lo que en las frescas mañanas resulta un problema tomar una taza de café caliente con un sándwich tostado.

El flujo de personas deseosas de montar en el teleférico crece sostenidamente. Y no es para menos, ya que hasta hoy sigue siendo uno de los más modernos y seguros del continente. Los caraqueños se sienten orgullosos de él y sin falta se lo muestran a todos sus huéspedes. Pocos son los que recuerdan que el 25 de enero de 1959 Fidel Castro ascendió a la cúspide del Ávila. Era su primer viaje al exterior con carácter oficial y llegó a la amigable Venezuela que un año antes también había derrocado el régimen dictatorial del General Pérez Jiménez. Ávila le recordó a Fidel sus queridas montañas de la Sierra Maestra. “Si, ¡si La Habana hubiera estado rodeada de montañas como estas, no hubiéramos tenido que combatir tanto tiempo!”, exclamó entonces.

Hace ya varias decenas de años que las autoridades locales vienen planeando restablecer el teleférico desde la cúspide del Ávila hacia la costa y reanudar el funcionamiento pleno del hotel Humboldt.

Desde hace poco, el teleférico lleva el nombre, difícil de pronunciar, de “Warairarepano”, por el nombre de la tribu que en otros tiempos habitó al pie de la montaña. La estación de partida del Teleférico Warairarepano se encuentra al final de la avenida Mariperez, a la salida a la avenida Boyacá. Desde la curva de la avenida Libertador (entre las regiones de La Florida y San Bernardino) hay señales de cómo llegar.

Fuente: http://www.tiwy.com

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