Y fueron felices para siempre… ¿Será cierto?

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Parecía un sueño, pero era real. Finalmente, el momento tan esperado llegó: el día del casamiento. La decoración de la iglesia, los invitados, la fiesta, todos los detalles minuciosamente planeados durante meses, todo estaba perfecto.

¿Y los novios?

¡Ah! ¡Ella estaba espléndida! Su felicidad podía ser vista en el brillo de su mirada, en su sonrisa. Él estaba encantado. No dejaba de mirarla. ¡Estaba simplemente hermosa! Después de todo, serían felices para siempre…

¿Será cierto?

Lo serían si no cometieran errores muy comunes en su matrimonio. Al contrario de lo que las personas idealizan, la mayoría de las veces el comienzo del matrimonio es muy difícil. Pasada la euforia de la ceremonia, viene la convivencia diaria.

Cada uno trae un “equipaje”. Cualidades, defectos, traumas, complejos. Todos esos “ingredientes” se mezclan. La buena noticia es que pasada la etapa de adaptación, la pareja aprende a lidiar con las diferencias, desarrolla la confianza y el respeto mutuo, y la relación pasa a ser armoniosa. La mala noticia es que muchos – realmente muchos – no logran llegar a esa etapa y pasan años intentando inútilmente cambiar al otro.

Pero, ¿cuáles son esos errores?

Carencia e inseguridad

La mujer es carente por naturaleza y si no sabe lidiar con ese sentimiento tendrá problemas en su relación.

Cuando siente la necesidad, tiende a exigir demasiada atención de su marido, al punto de sofocarlo. La reacción del hombre cuando eso sucede es esquivarla, alejarse. No está acostumbrado a ser cazado. Su naturaleza es ser cazador.

Cómo vencer:

Sea sabia. Busque en Dios los cambios que desea. No suplique su atención. Actuando así usted se vuelve pequeña en la relación, débil. Cuídese, desarrolle sus talentos, eso la hará más interesante para él.

El trabajo como prioridad

Cuando el hombre prioriza el trabajo y deja a su esposa en segundo plano está contribuyendo aún más para reforzar su carencia e inseguridad.

Cómo vencer:

La prioridad del hombre casado debe ser siempre su esposa y no el trabajo. Cuando usted no le da a ella la debida importancia, desgraciadamente será infeliz en su matrimonio, porque no está atendiendo sus necesidades.

Amistades

¿Quién no escuchó decir que no existe la amistad entre el hombre y la mujer?

Existe quien no está de acuerdo.

Sin embargo, el hecho es que no es apropiado que el hombre y la mujer casados mantengan una amistad con el sexo opuesto, pues la posibilidad de que surja una atracción entre ambos es grande, entonces, lo mejor es evitarla.

Cuando el hombre casado tiene amigas, promueve celos y desconfianza en su esposa, principalmente cuando ya existe una raíz de inseguridad en el interior de ella.

¿Cómo vencer los celos? (válido para hombres y mujeres)

Si los celos provienen de su imaginación y no hay un motivo real para tenerlos, ignórelos. No haga de ellos un problema en la relación.

Si usted causa celos y realmente quiere tener una relación feliz, evite la amistad con el sexo opuesto. Evite también el contacto con personas de relaciones anteriores.

Falta de respeto

El respeto es una necesidad básica del hombre. Cada vez que la mujer le grita, lo ataca y lo hiere con palabras, se siente irrespetado, en otras palabras, un cero a la izquierda.

Muchas veces la mujer le dice algo a su esposo pensando que lo está ayudando, pero en realidad le está faltando el respeto.

Por otro lado, muchos hombres al sentirse irrespetados reaccionan de forma incorrecta, empeorando aún más el problema.

Cómo vencer:

Cada vez que piense decirle algo, recuerde que su marido representa a Dios. La Biblia lo dice. Siendo así, cada vez que usted le falta el respeto, está faltándole el respeto a Dios. ¿Es eso lo que usted quiere?

Nunca deje un problema para el día siguiente. Resuélvalo el mismo día. No use la emoción. Enfóquese en la solución del problema.

Emoción

Nunca deje que la emoción hable más alto. Esta no resuelve el problema, por lo contrario.

No se haga la víctima delante de los problemas. Siempre que se encuentre con una situación donde los sentimientos insisten en hablar más alto, respire, cuente hasta 10, si piensa que es poco, cuente hasta 1.000, pero no deje que estos superen a la razón. Piense, use su raciocinio y verá que el resultado será eficaz.

Recuerde: en un matrimonio no existe el problema personal, existe el problema de ambos.

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