Cristiano camaleón

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Después de hablar mucho sobre el “carácter”, vamos a reflexionar si lo que hemos demostrado en la práctica es verdaderamente el carácter de Dios.

La persona que posee el carácter de Dios, lo muestra en todo momento y en cualquier situación. Pero, ¿qué hemos visto?
Muchos manifiestan un buen carácter sólo cuando todo está bien, cuando las cosas están favorables, cuando están tranquilos en su zona de confort y nadie invade su mundo.

Pero, en cuanto ocurre algo en contra de su rutina, por ejemplo, ser reprendida, alguien que no le hace caso, le humilla, critica, entonces, enseguida muestra quién es en realidad, y cambia su carácter de acuerdo con lo que le ocurre.

Ahora, seamos sinceras, ¿quién tiene el carácter de Dios puede cambiar dependiendo de lo que le ocurre, o sea, cuando todo es agradable, la persona tiene un carácter, pero cuando pasa por el desierto, se transforma en otra?

Me gustaría hablar de la vida de Saúl y David, haciéndoles comparación, porque los dos mostraron comportamientos opuestos, hay que tener en cuenta que los dos fueron ungidos por Dios, hasta ahí, ninguna diferencia, pero, cuando estuvieron en el desierto, Saúl cambió poniéndose rabioso, enojado, envidioso y violento cambiando su carácter hasta el punto de intentar matar a David.

Por el contrario, cuando David tuvo que enfrentar los desiertos en su vida, siendo perseguido injustamente, él jamás manifestó enojo, venganza u odio en contra de Saúl, incluso cuando surgió la oportunidad de matarle, no lo hizo.

Entonces, perciban la gran diferencia, Saúl cambió su manera de ser, pero David permaneció siendo la misma persona porque él tenía el carácter de Dios.

Vamos a reflexionar sobre nuestras actitudes:

-¿Eres la misma persona con todos, o cambias tu comportamiento de acuerdo a la persona?
-¿Eres la misma en la iglesia, que cuando estás en tu casa con tu esposo, o con tus padres?
-¿Sigues con tu carácter de mujer de Dios, incluso cuando estás pasando por el desierto, o manifiestas enojo, hablas mal de las personas a sus espaldas y tienes sed de venganza?
-¿Eres la misma delante de las autoridades de la iglesia y también cuando estás sola con tus amigas?
-¿Cumples con tus responsabilidades financieras, o gastas todo tu dinero y después no tienen cómo pagar tus deudas?
-¿Has mantenido tu palabra siempre delante de lo que se te presenta, o cambias lo que dijiste?
-¿Has sido humilde para aprender día tras día, o todo necesita siempre estar a tu manera?

En fin, son muchas cuestiones en las cuales tenemos que reflexionar para saber quién somos de verdad.

No olviden amigas mías, quien posee el carácter de Dios lo tiene y manifiesta en cualquier lugar y en cualquier situación.

Por lo tanto, el carácter muestra siempre quién es de Dios y quién no.