Sexo antes del matrimonio

Sexo antes del matrimonio

Es muy interesante encontrar personas  preguntándose por qué no podemos matar, o incluso por qué no debemos robar. Cuando se habla de la abstinencia sexual, el panorama cambia. ¿Cómo obedecer a algo que para la mayoría es tan difícil de cumplir? Muchos caen en la tentación porque ignoran o no entienden la verdadera voluntad de Dios.
Hoy en día, tener relaciones sexuales fuera del matrimonio se ha convertido en algo muy normal. Tener una vida sexual activa es tan importante para la sociedad que las personas piensan que son  necesarias para que sean saludables.

Lo que muchos cristianos ignoran o prefieren ignorar es un mandamiento sobre el tema que viene directamente de la boca de Dios. Aunque los argumentos  traten de convencer al ser humano de que guardarse para el matrimonio es una actitud sin ningún  propósito, la voluntad de Dios es muy clara.

El mandamiento se encuentra en Hechos 15:20, 15:29, 21:25:
“Sino que se les escriba que se aparten de las contaminaciones de los ídolos, de fornicación, de ahogado y de sangre”. (Hechos 15:20)

“Que os abstengáis de lo sacrificado a ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación; de las cuales cosas si os guardareis, bien haréis. Pasadlo bien”. (Hechos 15:29)

“Pero en cuanto a los gentiles que han creído, nosotros les hemos escrito determinando que no guarden nada de esto; solamente que se abstengan de lo sacrificado a los ídolos, de sangre, de ahogado y de fornicación”. (Hechos 21: 25)

Si la persona no abre su corazón para escuchar lo que Dios está hablando, nunca va a conocer lo que Él quiere. Dios está a favor del sexo. Él lo creó puro, limpio, hermoso y desea que el ser humano lo disfrute plenamente en el matrimonio. El propósito del  sexo no es sólo la procreación, sino también  es la recreación en el placer conyugal.

Que Dios planeo el sexo para el matrimonio, eso es muy claro. Vale la pena  confirmarlo en Su Palabra: Genesis.1: 28, Hebreos 13:4, 1 Tesalonicenses 4: 3-8, y también en 1 Corintios 6:12-20.

“Honroso sea en todos el matrimonio, y el lecho sin mancilla; pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios”. (Hebreos 13: 4)

Tenga en cuenta lo que el Señor dice en I Tesalonicenses 4:3 -8
“Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación; que os apartéis de fornicación; que cada uno de vosotros sepa tener su propia esposa en santidad y honor; no en pasión de concupiscencia, como los gentiles que no conocen a Dios; que ninguno agravie ni engañe en nada a su hermano; porque el Señor es vengador de todo esto, como ya os hemos dicho y testificado. Pues no nos ha llamado Dios a inmundicia, sino a santificación.  Así que, el que desecha esto, no desecha a hombre, sino a Dios, que también nos dio su Espíritu Santo”.

La presión proviene de los medios de comunicación y, a menudo de sus propios “amigos”. Es necesario que  las iglesias hagan un estudio amplio, abierto y con respaldo bíblico, sobre estas cuestiones. Muchos se preguntan ¿dónde está el error?  La respuesta es sencilla: como cualquier otro pecado, el sexo antes del matrimonio, tiene sus consecuencias espirituales.

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