¿Qué es lo que más le gusta hacer? (3ª parte)

Continuamos con la pregunta del mes: “¿Qué es lo que más le gusta hacer?”, y ya abordamos dos puntos relacionados con el tema. Si usted no ha seguido estos posts concernientes a la Obra de Dios, le aconsejo y ponerse al día desde el principio.

“Entonces dijo el SEÑOR: No contenderá Mi Espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne…” (Génesis 6:3)

¿Y por qué carne? Porque la persona busca su propia honra. Quiere que todo le vaya bien y que fluya, ¡para sentirse bien consigo misma!

¿Y qué sucede cuando se siente bien?

Comienza a exigir más de los otros; no se vigila; se cree “digna” de una posición… y cuando la recibe otra compañera en lugar ella, siente que “está sufriendo una injusticia”, no entiende. A fin de cuentas, supuestamente la atención estaría volcada toda para sí. Cuestiona: “Si estaba desarrollándome, ¿por qué no fui yo quien alcanzó esa posición?; ¡¿Cómo esa persona obtuvo esa responsabilidad, si yo soy mejor que ella?!”

Eso sucede cuando queda en la expectativa de que es digna de algo o de que tiene el derecho de ejercer una determinada función.

Cuando yo me siento bien con mi trabajo, entonces me hago independiente: “Yo sé todo, yo tengo el control, yo sé manejar mi tiempo, yo sé desarrollar, etc.”

Yo estoy “ganando”, y con todo lo que me hace ganar debo tener cuidado, porque eso no es bendición… ¡Bendición no es lo que tengo!
La prueba de eso es que Jesús perdió todo y a todos. Incluso Se quedó solo, sin el Padre. Y fue todo lo que Él perdió lo que Le permitió volver al Padre y sentarse en el Trono. ¡Y así, delante de Él toda rodilla se doblará y toda lengua Lo confesará!

El Padre hizo eso cuando el Señor Jesús perdió todo, pues probó Quién era Él. Perdió los “títulos”, Se quedó desnudo… pero frente a todo eso, ¡lo peor para Él fue estar lejos del Padre!

Y Él “perdió”, no debido a que Se equivocó, ¡sino porque solo obedeció! Si el Señor Jesús hubiera hecho lo que Le agradaba, Él no habría muerto en la cruz por nosotros, pues no Le era agradable quedarse lejos del Padre.

Dios no va a actuar para siempre en el Hombre al que le agradan las cosas terrenales, que toma para sí aquello que sus ojos codician.
Y frente a esto, ¿ya respondió la pregunta: ¿Qué es lo que más le gusta hacer?

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