3 RAZONES POR LAS QUE LAS PERSONAS NO ORAN

La mayoría de las personas suelen abrazar hechizos, supersticiones, horóscopos y rituales que no tienen ningún sentido, sin embargo, se resisten a algo más lógico e inteligente, como la oración. Creen en las estrellas, en los elementos de la naturaleza, pero dejan de creer en el Creador de todo y contar con Él. Por otro lado, también tenemos la triste realidad de que muchos de los que se dicen cristianos no oran de la manera que deberían.

La oración es un acto de humildad. Usted necesita reconocer que tiene límites, que existe alguien mayor y superior, y que es a Él a quien debe pedir dirección y ayuda. La oración muestra su dependencia en Dios. Pero en el mundo actual todos quieren ser muy independientes, dueños de sí mismos. Además, orar también es un acto de sinceridad. Dios no responde rezos memorizados y repetidos que no expresan lo que pasa en el interior, mucho menos palabras bonitas que sirven como adulación y no coinciden con la verdad.

Vea estas 3 razones más comunes por las que muchos no oran:

1-Porque les falta humildad de asumir sus límites y reconocer delante De Dios que necesita de Su ayuda.

«Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.» Hebreos 4:16

2-Porque no saben la diferencia entre repetir un hábito religioso y hacer una oración sincera, hecha con sus propias palabras. Dios espera de usted honestidad, no una larga repetición de palabras bonitas.

«Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.» Mateo 6:7-8

3- Porque no recibieron respuesta a oraciones pasadas. Muchos desisten al creer que no fueron respondidos cuando reciben una respuesta diferente a lo que querían. A veces, simplemente la respuesta de Dios es no, y eso no debe desanimarle, ya que Él sabe qué es lo mejor para nosotros. Nuestra oración siempre debe estar sujeta a la voluntad de Dios, así como Jesús hizo:

«Padre, si es tu voluntad, aparta de mí esta copa; pero no se haga mi voluntad, sino la tuya.» Lucas 22:42

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