«Y los hombres de la ciudad dijeron a Eliseo: He aquí, el lugar en donde está colocada esta ciudad es bueno, como mi señor ve; mas las aguas son malas, y la tierra es estéril. Entonces él dijo: Traedme una vasija nueva, y poned en ella sal. Y se la trajeron. Y saliendo él a los manantiales de las aguas, echó dentro la sal, y dijo: Así ha dicho el Señor: Yo sané estas aguas, y no habrá más en ellas muerte ni enfermedad. Y fueron sanas las aguas hasta hoy, conforme a la palabra que habló Eliseo.»

2 Reyes 2:19-22

1ºCREER EN LA LOCURA DE LA FE
Es la locura de la fe que trae resultados inimaginables, capaces de confundir el entendimiento de los sabios. El ejemplo del texto anterior cuando el profeta Eliseo frente a una ciudad bien situada, pero con tierra seca y aguas amargas pide un plato y también pidió sal. LA PREGUNTA ES: ¿QUÉ TIENE ESTO QUE VER? Humanamente hablando, ¡nada! Pero fue esta locura de fe la que trajo un resultado sobrenatural. En muchos momentos de la vida necesitamos manifestar esta fe loca que el mundo no entiende ni entenderá nunca porque no hay posibilidad de explicar este tipo de fe.
Vean algunos ejemplos más de fe loca en las Sagradas Escrituras: 73 veces rodearon las murallas de Jericó, con trompetas y gritos. Naamán se sumerge 7 veces en un río sucio para ser curado de la lepra (a riesgo de contaminarse aún más). El Señor Jesús le habla a una higuera y le ordena que se seque hasta la raíz – LOCURA. Este tipo de fe confunde el entendimiento de los sabios de este mundo. Si quieres tener resultados expresivos, tienes que usar esta fe.

2º SER LA SAL

La sal es un elemento sencillo, pero su importancia es grande (que lo digan los cocineros). Si se pone demasiada cantidad en un alimento, lo salará. Si se pone demasiado poco en un alimento, éste se vuelve insípido, lo que significa que tiene que ser la cantidad adecuada. Así debe ser la vida de quien tiene un pacto con Dios, buscar la medida justa, buscar el equilibrio para cada momento, para cada situación. Tenemos que ser esa SAL en nuestros días, ya sea en el trabajo (como jefe o empleado), en casa, en la familia, en el matrimonio, etc. – donde falta la sal, falta el sabor. Tal es su importancia que el Señor Jesús dijo: «Vosotros sois la sal de la tierra» (Mateo 5:13).

3ºOBEDIENCIA HASTA EL FINAL

Aquellos hombres que siguieron al pie de la letra las indicaciones del profeta Eliseo vieron lo extraordinario. Cuando pidió el nuevo plato, se lo trajeron. Cuando pidió la sal, también se la trajeron. Ese es el gran secreto, la obediencia en todo. Cuando uno cree, obedece y el que obedece es poderoso ante cualquier situación y verá cómo se produce el milagro. Debido a la obediencia, la esterilidad cesó, el problema se resolvió, cuando hay obediencia hay un cambio de vida, en todos los sentidos. La obediencia salva, transforma…

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