El sacrificio como usted nunca lo entendió

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Sería bueno que todos entendiesen el real sentido de la palabra sacrificio, pues es algo que se entiende muy mal hoy en día. Para eso, vamos a viajar en el tiempo y volver a la idea original de sacrificio, que vino del propio Dios. Sacrificio, en el sentido espiritual, involucra mucho más que el papel en el altar. Es toda la vida de una persona. Pero primero vamos a entender un hecho importante.

La definición de la palabra “sacrificio” en el diccionario de la RAE, revela un hecho que puede ayudarnos a entender que no se comprenda el tema. Veamos:

Sacrificio (Del lat. sacrificĭum): Ofrenda a una deidad en señal de homenaje o expiación. Acto de abnegación inspirado por la vehemencia del amor./Acto del sacerdote al ofrecer en la misa el cuerpo de Cristo bajo las especies de pan y vino en honor de su Eterno Padre./Matanza de animales, especialmente para el consumo./ Acto de abnegación inspirado por la vehemencia del amor.

Sin embargo, la palabra “sacrificio” en hebreo (korban, le-hakriv) es de la misma raíz que llegar cerca, aproximarse, volverse íntimamente involucrado en una relación con alguien. Esa debería ser la real intención del sacrificante. De hecho, es lamentable que ninguna palabra pueda expresar adecuadamente el profundo significado de la palabra “korban” (קרבה) en hebreo. Hoy usamos la palabra “sacrificio” ante la falta de otra que tenga el mismo sentido del hebreo.

Pero no solo es un problema de traducción. Cambia la palabra, cambia el sentido. Y si cambia el sentido, no entendemos lo que estamos haciendo al sacrificar para Dios.

La idea de sacrificio indica un despojamiento de algo de valor para recibir algo mayor o una actitud incondicional por alguien o por algo a ser conquistado. Eso no tiene relación con el sentido original de la palabra “korban”. Ante todo, “korban” es una palabra que no carga el significado de dar un presente u ofrenda. Eso es porque, en la consciencia judía, darle algo a Dios es creerse superior a Él. ¿Quiénes somos nosotros y qué tenemos para darle algo al Altísimo? Como oró David, cuando él y su pueblo presentaban sus sacrificios a Dios para construir el Templo:

Porque ¿quién soy yo, y quién es mi pueblo, para que pudiésemos ofrecer voluntariamente cosas semejantes? Pues todo es Tuyo, y de lo recibido de Tu mano Te damos. 1 Crónicas 29:14

El real sentido de la palabra “korban” es usado exclusivamente en la Biblia en hebreo para demostrar la relación y la aproximación del hombre con Dios. O sea que para entender la palabra sacrificio, tenemos que comprender su raíz bíblica original.
Si la definición de “korban” es “llegar más cerca” o “aproximación”, entonces el objetivo de los sacrificios en el Templo es nada menos que dedicar la propia vida a Alguien muy superior. Es la aproximación de un ser humano a la Fuente de toda la vida. ¿Sabe lo que eso significa? El sacrificio en el Templo no traía una idea de dar algo o perder algo de valor, sino de una entrega total para una aproximación total al Creador.

Así como el rey David oró en el Salmo 73:28: Pero en cuanto a mí, el aproximarme a Dios es el bien – para los sedientos, proximidad con Dios es la más verdadera, la más pura y sublime expresión de la palabra sacrificio.

Sin esta aproximación a Dios, que es lo que le da verdadero sentido a la vida, la persona queda sin rumbo, buscando una razón para vivir en cosas que le proporcionan un consuelo temporario, como el propio dinero. Se siente como un mero animal, vacía en lo que la hace diferente de los animales: su alma.

Aquel que se entrega a través de un sacrificio/aproximación es como aquel novillo que era consumido por el fuego en el altar. Y lo que sucede en el altar, también sucede en la mente y en el corazón de aquel que lo ofreció.

Prepárese para el gran día – el día en el que todos podrán entrar en el Templo del Dios Altísimo para colocarse delante de Él como verdaderos sacrificios. Pero esta vez, no para una aproximación solo como la que sucedía en el pasado, sino para que el Espíritu Santo se apodere completamente de sus vidas.

Fuente: bispomacedo.com.br

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